Monthly Archives: June 2013

Enemigos de la Inteligencia Espiritual

By | Uncategorized | No Comments

La inteligencia espiritual es la capacidad que Dios nos ha dado de ver, sin ver; de oír, sin oír; y de saber las cosas más allá de nuestros sentidos y de nuestra razón. Es el desarrollo y el gobierno del hombre interior y espiritual. A diferencia de nuestro cuerpo y alma, nuestro espíritu no está limitado a los factores externos como son el tiempo, las circunstancias y las emociones. Un abogado necesita la inteligencia espiritual para tener la palabra y el argumento oportuno en el medio de un juicio frente a un jurado o un juez, aun la necesita antes de tomar un caso o defender a una persona.  Un comerciante la necesita para hacer una compra grande y aumentar su stock antes de saber en lo natural, que los precios subirán, pero conociendo de antemano lo que Dios ya le mostró. Una maestra la precisa para discernir lo que pueda estar operando en la vida de ese alumno rebelde e inquieto. Un ingeniero la precisa para saber que, a pesar de no verlo y no poder comprobarlo, se puede estar generando una falla estructural potencialmente trágica. Un minero la necesita para correr a tiempo antes de que un derrumbe ocurra. Un médico para evitar la muerte de un paciente, aun cuando su evolución es favorable y normal. ¡Todos necesitamos la inteligencia espiritual en este mundo natural!

Al desarrollar una vida guiada por el gobierno del espíritu en contra del gobierno del alma y de todo lo que engloba lo natural, es de esperarse que se levanten enemigos contra los cuales debemos pelear, algunas veces batallas cortas y otras veces, batallas largas. Muchos de estos enemigos de la inteligencia espiritual, quedan casi vivos, por la ley del incremento. Nunca se puede pasar a un nivel mayor o más grande, si primero no hay una batalla. Pero cuando peleamos, y ganamos, nos ensanchamos, crecemos y somos aprobados. Sería fácil fluir si no hubiera dificultades, pero aún un nadador necesita del agua para ser un nadador y el atleta necesita la montaña para estar en forma y poder correr en la llanura.

Algunos de los enemigos de la inteligencia espiritual son:

El Intelectualismo y la Razón

Hay personas que por su formación y sus estudios, desarrollaron una estructura de pensamiento fundamentada en la razón, con un pensamiento igual o similar a este: “pruébame aquello que hablas”. La inteligencia espiritual se basa, no en lo que podemos probar, sino en lo que podemos creer, sin ver. No malinterprete mis palabras, porque yo defiendo acérrimamente que estudiemos, nos capacitemos y desarrollemos al máximo nuestro potencial como seres humanos. El evangelio del ahora dignifica, y a muchas generaciones hemos perdido por creer que estas cosas eran solo para el mal llamado “mundo”.

Pero estamos hablando de dos realidades opuestas, paralelas, y a su vez, superpuestas. En ese contexto, quiero que meditemos lo siguiente: La razón requiere de pruebas. Las pruebas son evidencias, evidencias de lo que se ve, y se puede comprobar. Ese es el pensamiento racional, que nos puede ser útil en ciertas esferas de influencia terrenal, pero no en el ámbito de las decisiones espirituales. Cuando somos guiados por el Espíritu de Dios, compramos sin dinero, alcanzamos sin tener lo suficiente cuando otros tienen todos los recursos y no lo alcanzan, estudiamos carreras y posgrados que estaban completamente fuera de nuestro alcance económico o social, ponemos las manos sobre la peor de las enfermedades y aún el más sombrío diagnostico queda anulado.

 “¿Cómo se explican ustedes que un solo israelita hizo huir a mil soldados? ¿Cómo se explican que dos soldados hicieron huir a diez mil? ¡Si yo no cuidara de ustedes ni les hubiera dado la victoria, ustedes no habrían podido vencerlos!” Deuteronomio 32:30 (Traducción Lenguaje actual)

En el ámbito de la razón, en las matemáticas de la tierra, dos más dos son cuatro, porque imperan la lógica y el pensamiento empírico. Cuando estudiábamos matemática, en la escuela, o en la universidad, haciendo una ecuación u otro tipo de operaciones, casi siempre el maestro o la maestra nos pedía que comprobáramos el resultado por medio de otra operación. En el mundo natural, todo debe ser “comprobable”. El hombre natural no puede creer en aquello que no puede comprobar. Afortunadamente para mi espíritu, pero lamentablemente para mi incipiente carrera de arquitectura, este servidor casi nunca podía comprobar el resultado de sus operaciones matemáticas, y mucho menos sus cálculos estructurales. Como resultado, mis grandes e imponentes complejos residenciales y comerciales, construidos con toda lógica y con toda educación, siempre terminaban desmoronados y en la ruina antes siquiera de salir de los planos, así que los cálculos y yo nunca fuimos amigos del todo. Los años de la universidad pasaron (para tranquilidad del lector, me dediqué a las letras) pero una cosa tengo presente: ya casi no hago cálculos cuando se trata de los sueños de Dios. No es que tenga una gran fe rompe montañas, o que haga alarde de una temeraria imprudencia, pero simplemente hay cosas que Dios me ha enseñado a no mirarlas, no comprobarlas y no calcularlas. Así empecé mi llamado a las naciones, con solo un pasaje de ida.

“Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:29

Un pastor amigo quien junto con su iglesia se lanzaron en la aventura de construir el auditorio más grande de la ciudad, me contaba que durante los tres años que duró la edificación de ese grandioso edificio, le ordenó a sus pastores asociados, a sus ingenieros y arquitectos, que nunca, bajo ninguna circunstancia le mostrasen los números, hasta tanto estuviera acabada la construcción. Un gran escritor a quien admiro y mucho, lo expone de esta manera: la diferencia entre nuestros sueños humanos y los sueños de Dios, es que los sueños de Dios son simplemente imposibles de realizar sin Dios operando lo sobrenatural para hacer realidad ese sueño. La Biblia entera de tapa a tapa, es una colección imponente de historias sobrenaturales. Un hombre que llenó su arca de animales que vinieron voluntariamente de toda la tierra, unos ancianos que se convirtieron en padres primerizos cuando estaban casi llegando a los cien, un general en plena guerra que le ordenó a al sol y a la luna detenerse en pleno día, una mula que era profeta y una ballena que servía como hotel submarino de profetas, un pescador que caminaba sobre el agua en plena tormenta y un evangelista con poco tiempo que fue tele transportado de un lugar a otro en cuestión de segundos por asuntos del Reino.

La razón y el intelectualismo quedan despedazados y paralizados cuando un hombre o una mujer de Dios colocan el orden de Dios en su propio orden, y se deja llevar por el poder del espíritu y la fe.

La Realidad y los Hechos

Un hijo espiritual en Chile, vino a una de nuestras conferencias en la ciudad de Antofagasta, y fue tremendamente impactado por el poder de Dios. Durante los tres días que duró la conferencia su espíritu se fue llenando de lo imposible, para hacerlo posible. Cuando regresó a su ciudad, le trajeron un niño al que le habían amputado un brazo unos centímetros por debajo del codo. Este hombre, pasó por encima la ley de la realidad y los hechos. Pensando bajo la ley de los hechos, era un niño sin brazo, pero actuando bajo la ley del espíritu, si Dios le dio una vez un brazo, ¿Por qué no podría darle dos veces un brazo?, así que lleno del Espíritu de Dios y gobernado por su hombre espiritual, le ordenó al brazo del niño que comenzara a crecer. Cuando llegó la cita con el médico que iba a ponerle la prótesis, ¡no se la pudieron colocar porque el brazo había comenzado a crecer! Y esto volvió a repetirse en cada una de las siguientes consultas, debido a que cada vez el brazo continúa creciendo más y más hasta el momento de escribir este libro.

Bajo ese mismo espíritu, oró por una niña que tenía un brazo más corto que el otro, y en un acto de fe, le estiró los brazos ¡y los brazos quedaron completamente parejos!

La realidad y los hechos, responde a lo que se ve, lo que se siente, lo que se toca y lo que es tangible. Bajo esa ley, un análisis de sangre puede arrojar diabetes, el banco enviar una carta de embargo, un hijo rebelde querer irse de casa y un jefe irritado ordenar un despido. Esos son hechos, y los hechos se ven. No los podemos negar, porque la negación no soluciona los problemas. Muchos confunden declaraciones proféticas con negaciones, pero no es lo mismo. Sabemos que el problema está, que es una realidad, pero dentro de ese cuadro de hechos, existe algo llamado “choque de realidades”. Un “choque de realidades” es cuando una realidad mayor se sobrepone a una realidad menor, y simplemente, la absorbe.

La máxima realidad que existe en todo el universo, y aun en la eternidad, es la Palabra de Dios mismo. “Cielos y tierra pasarán, mas mi palabra no pasará”. Cuando le hablamos a la realidad menor (los problemas, las enfermedades, las circunstancias) desde una realidad mayor (Dios y su palabra) tenemos como resultado que sometemos a la realidad menor, a la ley de la realidad mayor. Veámoslo de esta manera: Mi mejor amigo y hermano Andrés y yo ministrábamos juntos en Chile en una conferencia de avivamiento. En ese auditorio, estaba sentada una mujer que había viajado horas para asistir, y que por años también sufría de terribles hemorragias. Tan severas, que utilizaba pañales todo el tiempo y tenía un alto grado de anemia Había estado a punto de no asistir a la conferencia por el miedo a la vergüenza de que sucediera un “accidente” mientras dormía en la casa de otras personas. Durante una plenaria, mientras se enseñaba, se mencionó el milagro de la mujer que por 18 años había sufrido de flujo de sangre, a modo de ejemplo. Esta mujer pensó dentro de sí “como me hubiera gustado ser yo aquella mujer Señor” y al instante que pensaba estas palabras, comenzó a sentir un fuego abrazador en su abdomen. Por primera vez, luego de años de vergüenza y sufrimiento, esa noche no tuvo ninguna pérdida de sangre, y a partir de ese día comenzó a dormir sin pañales ¡Dios la había sanado! ¿Qué operó? La ley de la realidad mayor: Una Palabra de Dios es suficiente para revocar los hechos y la realidad que nuestros sentidos perciben.

Conformismo

Uno de los males que más ha detenido a miles de personas en el mundo y en las iglesias, es el hecho de que al alcanzar cierto bienestar, determinados logros, o determinados objetivos, el alma comienza a frenar al espíritu, con este pensamiento: – “Si ya tengo trabajo y un ingreso relativamente bueno, ¿para qué seguir superándome?”, “Si ya casi todos en mi familia fueron salvos, ¿por qué sigues clamando por aquel que aún no lo es?”, “Si en mi iglesia ya somos 100, y estamos felices, tan cómodos y nos amamos tanto … ¿Qué necesidad de seguir creciendo?”.

El conformismo, al igual que el miedo y el temor, nos detiene y nos paraliza. Hubo una vez un alpinista, quería alcanzar la fama al escalar una altísima montaña completamente solo. Conforme iba ascendiendo, se fue haciendo tarde hasta que lo sorprendió la noche. Se encontraba sin poder ver absolutamente nada y con un frío abrasador. Escalando una pared a pocos metros de la cima resbaló y sentía como caía al vacío sin poder ver nada por la espesa oscuridad, hasta que la cuerda se le enredo en el pie y quedo colgando en el aire.

En medio del accidente, comenzó a gritar con desespero: – “¡Ayúdame Dios mío!”.

Se escuchó la voz del cielo que le contestó: -¿Qué quieres que haga? -“Sálvame Dios mío” respondió el alpinista -¿En verdad crees que te puedo salvar? -Sí señor, confío en ti. -Bien, entonces corta la soga. Hubo un momento de silencio y el alpinista se aferró aún más a la cuerda. Al día siguiente los rescatistas encontraron al hombre colgado, muerto, congelado y agarradas sus manos fuertemente a la cuerda… Estaba a tan solo 4 pies del suelo. En el Reino de Dios, absolutamente todo lo que tiene vida, crece, se desarrolla y se multiplica. Cuando paramos de crecer en cualquier área, no solo detenemos esa área en particular, sino todas las demás. No te conformes a ser un espectador. No te conformes a estar solamente en las tribunas. No te conformes a lo que eres, ni a lo que tienes, ni a lo que haces.

Algunas de las raíces más comunes del conformismo, son el cansancio de pelear sin ver los frutos, el desánimo, la inercia, el desgano. Para arrancar estas raíces, necesitamos volver al poder. El poder sobrenatural, el poder de la resurrección. El poder que salió de la boca de Jesús cuando dijo:

“… no tengas miedo. Yo soy el primero y el último, y estoy vivo. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre, y tengo poder sobre la muerte”. (Apocalipsis 1:17-18)

Las Emociones

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?. Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón…” Jeremías 17:9 – 10

Tal vez sea por las emociones, que muchas veces se nos hace difícil tomar decisiones espirituales en un mundo natural. Las emociones, provenientes del corazón, amplificadas por el alma y ejecutadas por la mente, son completamente engañosas. Las emociones se guían por circunstancias, por lo que ven nuestros ojos, oyen nuestros oídos y siente nuestro corazón. Las cárceles están llenas de hombres y mujeres, que actuaron motivados por una emoción circunstancial, y terminaron asesinando, asaltando, hiriendo, o destruyendo la vida de alguien más. Esas mismas personas, hoy lloran arrepentidas el haberse dejado gobernar por las pasiones del momento.

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. 2 Tim. 2:22

¿Es malo entonces expresar las emociones? No, de ninguna manera. Dios nos creó con una faceta emocional que nos distingue y nos destaca como seres humanos. Las emociones forman parte de nuestra identidad. Lloramos, reímos, amamos, odiamos, creemos, confiamos, anhelamos, y nos compadecemos, entre tantas cosas. Las personas que reprimen sus emociones, por lo general intensifican y agudizan sus problemas y eso termina siendo más peligroso. El asunto de las emociones, no se trata de tenerlas o no, porque las tenemos, o de manifestarlas o no, porque de lo contrario no seríamos seres vivos. El problema comienza cundo somos gobernados por las emociones circunstanciales y momentáneas, y no por nuestro espíritu mediante el Espíritu de Dios.

Las emociones responden al ámbito del alma y de la mente, es decir, los cinco sentidos.  En cambio, la Palabra de Dios responde al ámbito del espíritu y entramos a este ámbito, solo por medio de la fe. Entonces, las decisiones emocionales se toman en base a  lo que vemos, sentimos, y oímos, mientras que las decisiones espirituales se toman en base a lo que Dios dice, Dios siente y Dios ve.

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo”. 1 Cor. 2:12 – 16

Entonces, hoy te animo a que identifiques cuál de estos enemigos están impidiendo que tomes decisiones espirituales para una vida de éxito.

Hoy declaro, que todo argumento, todo desorden emocional, todo espíritu de frustración y desánimo, y toda cosa que te está deteniendo en el propósito de Dios, es removido ahora mismo de tu vida. El poder sobrenatural de Dios viene sobre ti, arrancando raíces, destruyendo fortalezas, liberándote de la confusión. ¡Levántate, es hora de tomar gobierno, posición y autoridad! Hoy declaramos: ¡Ya basta de malas decisiones! ¡Somos libres del espíritu de error! Y recibimos en el Nombre de Jesús, espíritu de ciencia, inteligencia y sabiduría. Padre Celestial, nos reconciliamos con nuestro ADN original, que por culpa del pecado y la maldad fuimos perdiendo. Hoy recuperamos nuestra identidad espiritual, y desde hoy en adelante, la capacidad de tomar decisiones espirituales, en medio de un mundo natural. ¡Amen!

Gonzalo Domínguez Pacaluk, nacido en Montevideo, República Oriental del Uruguay, es Doctor en Psicología Familiar, reconocido conferencista, profeta y evangelista internacional. Ha desarrollado su ministerio en quince naciones de Norte, Centro y Sur América y África Central. Durante la última década, ha impactado miles de vidas a través de sus enseñanzas, la predicación del evangelio y el poder manifestado en cada uno de sus servicios.Cursó sus estudios teológicos en el Seminario Teológico de la Iglesia de Dios, y posteriormente comenzó la Iglesia de Dios Casa del Alfarero Internacional, de la cual fue pastor principal hasta el año 2007. Actualmente, es director ejecutivo de Gonzalo Domínguez Ministries Global Evangelism. Incorporado en la ciudad de Miami, Florida, es un organismo comprometido en predicar el amor y la salvación de Cristo y las manifestaciones del poder sobrenatural de Dios hasta lo último de la tierra. Es hijo espiritual de los Apóstoles Guillermo y Ana Maldonado de quienes recibe cobertura y ministro ordenado de la Red Apostólica Vino Nuevo.