All posts by Gonzalo Dominguez

Discernimiento en Tiempos de Crisis

By | Enseñanzas que transforman | No Comments

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)

Los Sentidos Naturales y Los Sentidos Espirituales

El hombre natural tiene cinco sentidos, que son el tacto, la vista, la audición, el gusto y el olfato. Es bajo esta ley de los sentidos que operamos y tomamos decisiones en el mundo natural y Dios nos creó de esta manera. De la misma manera, el espíritu tiene sus sentidos y opera bajo sus leyes, y estos sentidos son la comunión, la conciencia y la intuición (1). En el prinicipio, el hombre tenía una armonía perfecta entre sus sentidos espirituales y sus sentidos naturales. Ambos trabajaban en convergencia, se complementaban y eso hacía de Adán un “super hombre” con “super sentidos”. Lamentablemente, después de la caída, el alma del hombre cobró protagonismo y alteró el orden original de Dios, que es espíritu, alma y cuerpo (1 Tes. 5:23), para comenzar a vivir nuestra vida como seres bajo la maldición del pecado y con el orden de Dios en completo desorden: cuerpo, alma y espíritu.

El Desarrollo De Los Sentidos Espirituales

El discernimiento o la intuición, se pueden definir como “el sentir del espíritu” y muchas veces se presentan sin causa ni razón aparente. (2) El discerimiento tiene un origen eterno, es un sentido sobrenatural y opera por medio del espíritu del hombre. No está limitado a lo que vemos y oímos, sino que se alimenta de lo que Dios ve, lo que Dios oye y lo que Dios dice. Intuir o discernir es mirar con nuestros ojos espirituales la realidad de la tierra, desde la óptica del cielo y de Dios.

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”. (1 Juan 2:20)
No es lo mismo saber, que conocer. El “saber” corresponde al ámbito de la razón, mientras que el “conocer” corresponder al ámbito del espíritu y de la intimidad con algo o alguien. El conocer en el contexto de Dios, tiene que ver con involucrarse con una verdad, a tal punto de ser “uno” con esa verdad (3). La intuición o discernimiento nos permite tomar decisiones y rumbos, aún sin tener el panorama del todo claro desde el punto de vista humano y racional. Casi siempre nuestra intuición opera en contra de toda lógica y toda razón.
El discernimiento es la tecnología de la fe. La intuición opera en el espíritu del nuevo hombre, de la misma manera que los instrumentos de aeronavegación en un avión lo hacen dentro de la cabina del piloto. Y aunque el piloto de ese avión tenga poco o nada de visibilidad por niebla o tormenta, sí tiene conocimiento e información de donde está, a qué altitud y a qué velocidad gracias a sus instrumentos de navegación, y más allá de lo que pueda ver o no, podrá aterrizar a salvo su avión y a las vidas que transporta. El discernimiento es el sentido que Dios puede usar para decir no, para dar una orientación o para prevenir un peligro, una situación o una mala decisión.
El Apóstol Rubén Arroyo, en su libro “El conocimiento revelado” define las funciones del hombre interior de esta manera: “El hombre interior es el receptor el reino de los cielos para un creyente. Y por eso pertenece a esa dimensión profética. El espíritu del hombre es su “ser interior”. Y posee sentidos equivalentes a los del hombre exterior para percibir, discernir, detectar, identificar, interpretar, conectarse y relacionarse con el mundo espiritual.” (3)
“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él.”(1 Juan 2:27)
Abraham era un hombre que a pesar de todos sus errores, caminó, ejercitó y tomó la mayoría de las grandes decisiones de su vida sobre las bases de la fe y el dicernimiento. Abraham y Lot son excelentes ejemplos acerca de la diferencia que existe entre caminar según la intuición y caminar según el instinto, mientras uno caminaba detrás de una visión, otro caminaba detrás de una ambición. “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.” (Hebreos 11:27)
Abraham conocía por medio de la intuición y el discernimiento, el propósito y el cumplimiento de las promesas de Dios. En cambio Lot, tomó decisiones por lo que veía y oía con los sentidos naturales, sepultando completamente el sentido de la intuición y el discernimiento.
Viendo Más Allá De Lo Que Se Ve
Muchos hombres y mujeres de la Biblia, cometieron sus más grandes errores guiados por lo que veían en la circunstancia de lo natural, en lugar de ser guiados por lo que no se veía, en lo sobrenatural.
Eva fue seducida por la serpiente, pero pecó porque se dejó llevar por lo que veía:
“Y VIO (5) la mujer que el árbol era bueno para comer.” (Génesis 3:6)
Lot, por causa de lo que veía decidió llevar a su familia a Sodoma y Gomorra y trajo maldición y muerte a su casa:
“Y alzó Lot sus ojos, y VIO (6) toda la llanura del Jordán”. (Génesis 13:10)
Raquel, la esposa de Jacob, permitió que la amargura y la envidia llenaran su corazón por causa de lo que veía:

“VIENDO (7) Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana”. (Génesis 30:1)

Los hermanos de José decidieron deshacerse de él, cuando fueron guiados por su instinto en lo que veían:

“Y VIENDO (8) sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.” Génesis 37:4

Luego de que Josué y todo Israel perdieran vergonzosamente la primera batalla por la toma de Hai, Dios reveló el pecado oculto de Acán y esta fue su respuesta:

“Y Acán respondió a Josué (…) VI (9) entre los despojos un manto babilónico muy bueno (…) lo cual codicié y tomé.” (Josué 7:20 y 21)

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, LOS DESEOS DE LOS OJOS (10) y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre sino del mundo.” (1 Juan 2:16)

Mientras que el instinto casi siempre opera dentro del ámbito de la necesidad y la urgencia del momento, la intuición y el discernimiento lo hacen dentro del ámbito del propósito. Cuando Sarai le expuso su plan de que la sierva Agar le diera un hijo a Abraham, no lo estaba haciendo bajo el discernimiento de los tiempos y del propósito, sino bajo el instinto y por la urgencia de la necesidad del momento. Muchas veces nosotros también actuamos así, guiados por las circunstancias, vamos en contra del propósito y la voluntad de Dios.

Si en medio de una crisis, las circunstancias logran convencerte de que eso que ves y oyes es tu verdadera realidad, posiblemente termines actuando por instinto, y no por discernimiento y asumiendo un hecho pasajero y cambiante, como una verdad absoluta e irrevocable.

Oportunidades ocultas

El secreto que esconden las crisis, es que detrás de cada una de ellas, hay una oportunidad que solo puede ser descubierta por medio de la intuición y el discernimiento de las cosas. Frente a la crisis contra Goliat, David vio la oportunidad que nadie veía. Frente a la crisis de fe de los diez espías que fueron a la tierra prometida para traer un reporte, diez se movieron por instinto, y dos por intuición y discernimiento de los tiempos y las circunstancias. Diez tomaron decisiones desde lo que veían sus ojos, y desde la verdad contaminada de sus corazones, mientras que dos tenían desarrollado al máximo el sentido de la intuición para ver en esos gigantes una oportunidad de avanzar y conquistar.

Las grandes oportunidades se esconden detrás de grandes momentos de crisis y son esas oportunidades bien aprovechadas, las que tienen el potencial de cambiar el destino y la vida completa de una persona. La presión que ejerce una crisis, hará que actúes por intuición y discernimiento, o por intuición, y dependiendo de cuál de los dos sentidos utilices, verás los resultados. Jesús capitalizó momentos claves de crisis para traer grandes revelaciones del Reino de Dios y su poder.

La revelación del propósito de Dios

Fue gracias a una gran crisis que Pedro dejó de ser un pescador del mar, para ser un pescador de hombres. Jamás se hubiera encontrado con su propósito si las barcas y las redes seguían llenas.

Muchos aspectos del propósito de Dios para tu vida, te serán difíciles de encontrar mientras tus barcas estén llenas, mientras tus graneros estén rebosados y mientras pienses que todo está en orden. Cuando volvieron a echar las redes al mar, las barcas se llenaron por completo y por poco se hundían. Si les hubiera ido relativamente bien en las primeras horas de la noche y de la pesca, jamás se hubieran encontrado con el Dios de la multiplicación.

Muchas veces necesitamos “no tener” para “poder tener” un encuentro con el Dios que sí “tiene”, porque mientras tengamos, nuestro instinto nos impide recibir la revelación correcta de que Él es el Dios de la provisión.

Fue gracias a una crisis que Jesús se pudo revelar como la resurrección y la vida, varios días después de que Lázaro muriera. Fue una crisis de vida, de valores y de principios, lo que provocó que la mujer samaritana tuviera junto al pozo un encuentro con Jesús. Su vida había sido un fracaso, su pasado era malo, su presente era malo, pero dentro de ella había una necesidad de adorar y de hacer lo correcto. La crisis la llevó a encontrar la respuesta final a todas sus preguntas.

Fue en medio de una crisis mientras huía de Esaú, que Jacob se encontró con Dios en Bethel. En medio de la oscuridad de su noche, llegó a un lugar de luz. Mientras su cabeza se apoyaba sobre duras piedras, sus ojos se abrían al sentido de la intuición y el discernimiento para ver y oír una dimensión hasta entonces desconocida para él. Jamás hubiera habido un Bethel ni un Peniel sin un Esaú persiguiéndolo. No hubiera habido un Abel sin un Caín, ni un José sin sus hermanos, ni un David sin un Saúl, ni una Esther sin un Amán.

Un gran hombre de Dios al que aprecio y admiro de todo corazón, escribió esto: “Los peores enemigos de nuestro camino, son los mejores enemigos de nuestro destino” (Apóstol Rubén Arroyo) (11)

1. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 195 Editorial Clie. 2008
2. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 196 Editorial Clie. 2008
3. Ruben Arroyo, El conocimiento revelado, Pag. 149. Editorial Xulon Press. 2012
4. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 198 Editorial Clie. 2008
5 – 10. Mayúsculas y negritas agregadas por el autor para resaltar y dar énfasis al concepto bajo la regla de “prerrogativa del autor”.
11. Ruben Arroyo, El conocimiento revelado, Pag. 74. Editorial Xulon Press. 2012

Ataduras Que Te Impiden Avanzar

By | Uncategorized | No Comments

“Más los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel”. Jueces 16:21

Una persona puede experimentar ataduras en una, varias o todas las áreas de su vida. Existen diferentes géneros y tipos de ataduras. Ataduras viejas y nuevas, propias y generacionales, voluntarias e involuntarias, visibles e invisibles. Una atadura existe dentro de uno de estos seis grupos:  ataduras físicas, emocionales, espirituales, culturales, sociales y económicas.     Cuando una persona está cautiva por una atadura, experimenta lo que Sansón experimentó en Gaza: girar en círculos en un molinete, dando vueltas en el mismo sitio sin poder avanzar, derrochando esfuerzo y energía para el beneficio de otro. Siempre habrá alguien que se beneficia de una atadura: el infierno y las personas que operan bajo las tinieblas. La persona que ha tenido una atadura por mucho tiempo, muchas veces no es conciente de esa atadura, hasta que es expuesta por la luz y el poder de Dios. A Sansón le arrancaron los ojos; esto proféticamente nos dice que donde no hay visión no hay avance, pero además predomina una ataudura. Las ataduras traen ceguera espiritual, falta de visión, de entendimiento y de esperanza.

Si has estado experimentando todo esto ¡necesitas un urgente rompimiento que acabe con todas esas ataduras! Este artículo no ha llegado a tus manos por casualidad, sino porque ¡Dios hoy quiere comenzar un proceso de liberación para que experimentes su Presencia en el ahora y entres a su propósito!

1. ¿QUÉ ES UNA ATADURA?

Una atadura o una ligadura, es un elemento espiritual que impide el movimiento y el avance, aislando y destruyendo la libertad de una persona o una nación. Todo aquello que amarra a un punto fijo es una atadura. Las Escrituras utilizan diferentes figuras proféticas para ilustrar cómo opera una atadura: yugos, cuerdas, pesadas cargas, molinetes, grilletes y cadenas. Todos tienen algo en común: oprimen y atormentan.

Toda atadura o ligadura, con el paso del tiempo termina desarrollando un hábito y una conducta, que luego generan más hábitos y más conductas destructivas. Una atadura es también un ámbito espiritual de destrucción en donde se aceleran el deterioro físico, espiritual y moral de la persona. El alimento de las ataduras son el pecado contra Dios y la ausencia de Él. Es decir, cuando alguien no lidia a tiempo con una atadura, esta irá echando raíces hasta establecer otra atadura, y luego otra atadura en otra área, hasta que la persona queda en completa cautividad. En cambio cuando existe una comunión intima con Dios y una obediencia a su visión, propósito y diseño, día a día Dios va limpiando, sanando, liberando y rompiendo las ataduras cuando estas recién quieren arraigarse.

Las grandes ataduras comienzan con pequeñas puertas abiertas, y van creciendo y arraigándose al punto de convertirse en fortalezas y luego en maldiciones. Toma tiempo y rebelión que una atadura inicial se transforme en una maldición generacional.

Por ejemplo, las ataduras físicas tienen que ver con la manifestación demoníaca en el ámbito del cuerpo y la influencia que ejercen sobre el, aunque la raíz esté en el alma. Algunos ejemplos de ataduras en el ámbito físico se manifiestan en forma de vicios y son: uso de drogas, dependencia innecesaria de fármacos, alcoholismo, hábitos y conductas sexuales desordenadas y desenfrenadas, falta de higiene u obsesión por la misma, desordenes alimenticios que se manifiestan en la obesidad, la bulimia o la anorexia. Sansón había desarrollado una seria conducta viciosa y un estilo de vida desordenado en su sexualidad, en su llamado y en su identidad. Eso provocó que una atadura llevara a una fortaleza, y finalmente a la destrucción. Normalmente una atadura física tiene un equivalente en una atadura emocional y espiritual. Es decir, lo físico es reflejado en lo emocional.

Cuando Dalila intentó conocer el secreto de la fuerza de Sansón, Sansón le dió falsas respuestas, y a pesar de que Dalila intentaba poner en práctica la forma de quitarle la fuerza y la unción, Sansón seguía jugando con su secreto ¿porqué? Porque ya estaba en un nivel de atadura habitual que le impedía ver el peligro inminente. La persona que está bajo ataduras, en la medida que las ataduras se vuelven fortalezas y maldiciones, menos ve, menos oye y menos percibe lo evidente. Mucho antes de que le arrancaran los ojos, ya Sansón había perdido su visión. El castigo tuvo mucho que ver con su transgresión: su caída fue por lo que vio y lo sedujo, pero su final glorioso, tuvo que ver con lo que no vio pero logró destruir.

No obstante, Sansón le dio a Dalila tres falsas respuestas, que sin embargo contienen códigos proféticos que nos muestran más acerca de como operan las ataduras y en qué niveles y nos dejan importantes eneseñanzas.

“Si me ataren fuertemente con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres” Jueces 16:7

2. TIPOS DE ATADURAS.

Ataduras con mimbres verdes: Lo primero tuvo que ver con ser atado por siete mimbres verdes, y con un hechizo de sus propias palabras: no dijo que perdería su fuerza, sino “si me ataren me debilitaré y seré como cualquier de los hombres”. En esta instancia había perdido ¼ de su fuerza. Sus propias palabras comenzaron a tejer el comienzo de su final.
La palabra hebrea original para este tipo de ataduras es “kelub”, y se refiere a los mimbres utilizados para tenzar arcos y lanzar flechas.

También se refiere a los mimbres que se utilizaban para fabricar jaulas. Esto es muy interesante por dos razones: al enredarse con sus propias palabras Sansón estaba entregando su unción para la guerra y su discernimiento profético. Recordemos que la palabra “pecado”, no tiene que ver en su signifciado original tanto con maldad, sino mas bien con “errar al blanco”. Entonces, al declarar esto con sus propias palabras, el se estaba atando al error, y a la pérdida de su libertad. Entendamos esto: nadie pierde la unción de un día para otro, y nadie cae de la noche a la mañana. Toda caída, es una serie de errores y malas decisiones, que termina en un caos, pero se origina con algo pequeño. Los grandes desastres siempre comienzan con pequeñas mentiras y pequeñas “cesiones” que a la larga se terminan pagando muy caro.

Toda persona que experimenta una pérdida real de su libertad espiritual y emocional, se encuentra en este nivel. Muchas veces los mimbres son relaciones y personas que Dios no aprueba, personas que nos atan y maldicen con sus palabras, o malas decisiones que tomamos por ignorancia o falta de experiencia y madurez.

Ataduras con cuerdas sin usar:  Lo segundo tuvo que ver con ser atado fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado antes. Esto nos habla de ataduras al nivel del alma y las emociones. La palabra hebrea utilizada en este caso es “kjbel”, que significa “atadura que produce dolor”.  Muchas personas no dimensionan el daño que su pasado le infringe a su presente y a su destino profético, y toda atadura que causa dolor, tiene que ver con esto. Cuando no resolvemos los asuntos de nuestro interior por medio de la liberación y la sanidad, esto se convierte en algo peor, y origina que el dolor y la culpa se propaguen a otras áreas de nuestro ser, incluso nuestro cuerpo. Cuando un recuerdo, al traerlo al ahora, trae dolor y sigue causando angustia e impotencia, se está manifestando este nivel de ataduras.

Proféticamente, las cuerdas también nos habla de territorios y dominios. Al ser atado con cuerdas, él estaba cediendo su territorio asignado. Nuevamente se ató con sus propias palabras al decir: “si me ataren, me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres”. En esta instancia ya había perdido la mitad de su fuerza.  Una persona que ha experimentado pérdida de su familia, ministerio, capital, de sus bienes, de su área de influencia y de aquello que en un momento tuvo y ya no tiene, está en este nivel de ataduras.

Ataduras con trenzas de su cabeza a una estaca:    Lo tercero tuvo que ver con tejer siete guedejas (trenzas) de su cabeza con tela y asegurarlo a la estaca. Notemos que el primer tipo de ataduras, los mimbres verdes, alcanzó al cuerpo; el segundo tipo de ataduras alcanzó al alma y las emociones; y este tercer tipo de ataduras de su cabello a una estaca clavada en tierra, alcanzó la cabeza, es decir el espíritu, el hombre interior y la unción que este portaba.

Cuando hablamos de las trenzas, es una figura profética de los pensamientos y las decisiones, y en el caso de Sansón, estaba relacionado directamente con su identidad. Es decir, el estaba diciendo proféticamente, ato mi unción y mi llamado a una estaca clavada en la tierra. Cada vez que el infierno logra controlar la mente trayendo depresión, angustia, verdades contaminadas y pensamientos tóxicos cargados de autocompasión y reproches, es porque hay una estaca clavada a la tierra, que está transmitiendo la maldición de ella.

El hecho de que esta atadura tuviera que ver con su cabeza, nos habla de la abdicación de su autoridad y su medida de unción. Lo que él creía que era un engaño a Dalila, era en realidad un engaño hacia él mismo. Jamás satanás puede operar en una vida, un territrio o una nación si alguien no le otrogó el derecho legal de hacerlo. En el caso de la tierra, quien se lo dio fue Adán, pero en el caso de cada individuo, a lo largo de nuestra vida vamos cediendo derechos legales. Cada estaca clavada en la tierra, tiene que ver con la legalidad con la que el infierno está operando. Sansón no se dió cuenta, de que antes de revelar el gran secreto y de la posterior gran caída, primero había sido atado por sus propias acciones, por sus propias mentiras y por sus propios enemigos.

Los límites fueron puestos por Dios para protegernos, pero en este caso, todos los límites que lo protegían, habían sido violados sistemáticamente, a tal punto  que ya cuando al final Sansón revela el secreto de su fuerza, su unción había sido drenada por causa de las ataduras a las que el mismo se había amarrado. La estaca fue el paso previo a la caída. En el momento en que Dalila ató sus cabellos a una estaca, usurpó la autoridad y la unción del cielo, clavándolo y amarrandolo en la tierra llena de maldiciones. Tomó lo que Sansón tenía del más allá, y lo clavó con una estaca a las limitaciones del más acá. ¿Cuantas personas existen hoy con poderosos llamados, y con dones sobresalientes, pero con su propósito clavado a una estaca por causa de una mala decisión o una mala relación?

3. ATADURAS SECUENCIALES.

En el primer episodio, cuando Sansón mencionó los mimbres verdes, alertó que debían ser siete. Cuando nuevamente en el segundo episodio de las cuerdas y en el tercero de las trenzas, también fue específico en que debían ser siete. Cuando el profeta Eliseo le dijo a Naamán que se sumergiera en el río, también le dijo que fueran siete.

¿Porqué siete? Porque siete es un número que, además de su conocido significado de perfección, también nos habla de ciclos espirituales y secuencias tanto como para atar las maldiciones del diablo, como para desatar las bendiciones del cielo. La semana tiene siete días y nos habla del ciclo del tiempo, la creación fue hecha en siete días y nos habla de secuencias espirituales, Dios ordenó a Israel dar siete vueltas alrededor de Jericó y nos habla sobre la destrucción de fortalezas, mientras Jesús ordenó perdonar a nuestros enemigos setenta veces siete y nos habla acerca de los ciclos infinitos del perdón y la misericordia de Dios.

El hecho de que Sansón estuviera atado a un molino que giraba en círculos, nos habla claramente de que las ataduras espirituales operan en forma secuencial y cíclica. Es decir, hay un patrón común y distintivo en la forma de accionar del infierno, y en la medida que lo identificamos, lo exponemos y nos liberamos, pierde su fuerza, su efecto y su poder.

Esta es la secuencia de una atadura:

Primer nivel: Argumento: Toda atadura comienza con un argumento. Un argumento es un pensamiento contrario a la Palabra de Dios, a su santidad y a su voluntad. Los argumentos nacen de la carne y la razón. El primero en argumentar contra Dios fue Lucifer, por lo tanto, una de las primeras semillas que se sembró de pecado tiene que ver con argumentos. La caída de Adán y Eva fue articulada con una serie de varios argumentos bien fundamentados, pero falsos, fundamentados en la razón y en el saber, y querer saber. Lo primero que hizo para llevar a Eva a un plano de argumentos, fue aislarla, seducirla y tentarla con aquello que no tenía y no podía comer. Los argumentos trabajan en el marco de la razón, la soledad y la seducción. Esos argumentos del infierno suenan muchas veces coherentes y hasta justos, pero solamente suenan así. La única paternidad del diablo en la Biblia, es la mentira: y los argumentos contra Dios son el nivel mas alto de engaño y son el nudo inicial de una gran atadura. Antes de comenzar a sembar un argumento, el infierno hace lo posible por aislar a la persona, y en medio de la soledad, comenzar a operar. Por eso, Jesús envió a sus discipulos de “dos en dos”.

Por ejemplo, alguien que no fuma, pero toma en su mano su primer cigarrillo, va a oír una voz suave que le dice: ¿porqué no hacerlo? ¡Te mereces descargar toda tu ira y frustración con este cigarrillo! La adicción nunca entra con su rostro más oscuro, sino con la dulzura de los argumentos porque los argumentos son la antesala a las ataduras. Los argumentos siempre operan en la base del “yo” y del ego. Cuando una Palabra viene de Dios para romper un argumento, lo primero que mata es el “yo”.

Segundo nivel: atadura inicial y eventual. Luego que el argumento es sembrado, todo argumento lleva a la acción, entonces esto tiene que ver con el pecado inicial y primario. El perdón y la liberación son las armas más poderosas para desterrar y cauterizar el efecto de esta atadura. La atadura inicial es como una semilla que necesita una tierra preparada en donde crecer y multiplicarse. Cuando una persona maldice, planifica una venganza, insiste en recordar episodios traumáticos de su vida, o permite que su mente se convierta en un río de suciedades y basura, la atadura encuentra el terreno ideal en donde establecerse. Si una atadura encuentra un corazón arrepentido, quebrantado, humillado y dispuesto a la Presencia de Dios, no puede prosperar.

Tercer nivel: Atadura habitual. La atadura habitual es el nivel en donde se reproduce una actitud a tal punto que termina formando un hábito y con el hábito, una conducta. Esto abarca palabras, pensamientos, intenciones y hechos concretos. La fuerza de la atadura habitual está en la no confesión del pecado. Cuanta menos luz entre, más oscuridad habrá en el secreto.

Muchas veces guardamos y escondemos lo que hemos hecho o sido, por miedo a la religión o al qué dirán, pero es justamente ahí donde la atadura se transforma en hábito, donde tiene el beneficio de la oscuridad. Dios es luz y en Él no hay oscuridad. Cuando una persona llega a este nivel, ya ha comenzado a dar la primera vuelta del molino de la esclavitud. La atadura habitual termina generando una dependencia peligrosa en donde la persona pelea por ser libre y romper esa fuerza que la mantiene atada, pero ya no puede. En el caso del alcohólico o del que tiene un vicio, esto se da cuando ya no puede controlar ni controlarse en el consumo del alcohól, en el caso del mentiroso, tiene que ver con que en todo lo que dice o hace, agrega u oculta algo, o tergiversa las cosas de lo que realmente son y todo lo hace casi sin ser consciente. Todo aquello que escapa de tu control y tu dominio propio, es una atadura de carácter habitual que ha generado una conducta que necesita ser liberada.

Cuarto nivel: Atadura de raíz expansiva. Este es el nivel de atadura en donde la persona comienza a ser contaminada entre un área a otra de su ser por una raíz. De la misma manera en que una célula cancerígena se expande por el cuerpo y genera una metástasis, este nivel de atadura es multiactivo y peligroso.

Por ejemplo, la falta de perdón por heridas o una traición, terminan generando un problema de osteoporosis o artritis degenerativa, o el dolor de una pérdida dolorosa termina convirtiéndose en una adicción a las drogas. Muchas ataduras espirituales y mentales tienen un triste descenlace en el cuerpo y una gran cantidad de enfermedades tienen origen en ataduras que se fueron expandiendo.

Todo comenzó con algo simple y puntual, pero que con el paso del tiempo fue ganando lugar y territorio hasta convertirse en algo que no deja de crecer, intoxicar y matar. Así como un cáncer va destruyendo a las células buenas, y va empoderando las células malas, una atadura de raíz expansiva hace el mismo proceso.

Quinto nivel: Ataduras con fortalezas.

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. Mateo 12:29

La atadura con fortaleza es cuando alguien ha edificado y establecido su vida en torno a esa atadura, de manera que al venir el poder de Dios para sanar o liberar, la fortaleza que ha edificado alrededor de esa atadura, impide el fluír del Espíritu Santo. Donde hay una fortaleza, nadie entra y nadie sale sin que el hombre fuerte lo decida. Por ejemplo, una persona que sufrió el abuso, y queda marcada de por vida por ese episodio, asume un papel de víctima, de debilidad o de rechazo hacia el género de la persona que le abusó, y de esa manera queda edificada una fortaleza alrededor de esa atadura: “todos los hombres son iguales”, o “donde estaba mi madre en aquel momento”, o “porqué tuvo que sucederme a mi y no a mi hermana”.

Donde existe una fortaleza, gobierna un hombre fuerte, y viceversa. En este nivel, la persona está bajo posesión de un demonio dominante, que mantiene una estructura activa de pecado y tinieblas. Hay un gobierno con legalidad totalmente contrario a Dios y a su Reino. Si la atadura tiene que ver con enfermedad, el espíritu enviado es de sufrimiento, autocompasión, dolor y tragedia. Si la atadura tiene que ver con problemas espirituales, es enviado un espíritu de iniquidad, hechicería y manipulación que controla y domina la mente de la persona y la lleva a controlar. Muchas fortalezas están constituídas con mentiras e intrigas para proteger el pecado oculto, es decir, edificar una fortaleza para salvar las apariencias. Otras fortalezas están constituídas por el aislamiento y la soledad absoluta. Cuando Jesús habló de atar al hombre fuerte y tomar su palacio, se refería a este nivel de liberación. En esta instancia, es importante saber que primero hay que derribar esa fortaleza con ayuno y oración, para luego liberar el alma de esa atadura dominante.

Sexto nivel:  Indentidad basada en la atadura. En este nivel, luego de que la persona haya edificado fortalezas para proteger a la atadura, la persona asume una identidad absolutamente igual a la atadura que no le deja vivir. La identidad de Gedeón estaba basada en una atadura: el creía que era un cobarde, él creía que era un inútil, pero Dios veía por encima de las ataduras de Gedeón a tal punto que le dice: “varón esforzado y valiente”. En este nivel de atadura, la persona deja de estar en esclavitud para convertirse en un esclavo, de tener una enfermedad, a ser un enfermo. Que hayas cometido un error, no significa que eres un error. Que hayas fracasado, no significa que seas un fracaso. El enemigo gana sus grandes batallas, cuando logra ganar y suplantar la identidad original de la persona por una identidad falsa.

Séptimo nivel: Maldiciones generacionales

El último nivel de atadura, tiene que ver con la herencia de los padres a los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Llega un momento en que la atadura forma parte de la identidad, y esta se transmite por sangre a las generaciones posteriores. Esto explica porqué hay familias enteras y naciones enteras atadas y amarradas a un patrón común. Existen naciones marcadas por la corrupción, otras por la explotación la pobreza y la ignorancia, otras por las masacres y la extrema brutalidad, otras por el materialismo y la inmoralidad, otras naciones marcadas por el orgullo y la arrogancia y otras por la envidia y los conflictos permanentes. Las ataduras del primer Herodes, se convirtieron en maldiciones generacionales hasta la tercera y cuarta generación. Todos persiguieron a los enviados de Dios, todos siempre estuvieron a un paso de entregarse y hacer lo correcto, y todos murieron de la forma mas terrible. La peor herencia que le puedes dejar a tus hijos, es saber que han existido maldiciones y ataduras por generaciones, pero no hacer nada para cortarlas y detener su avance.

4. ¿CÓMO PUEDO SER LIBRE DE ATADURAS EN MI VIDA?

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios (…) Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

Lucas 13:10-13 y 16

  • Busca estar donde el poder de Jesús está y se manifiesta.

A pesar de su problema, esta mujer estaba en la sinagoga escuchando la Palabra de Dios. Las ataduras o ligaduras no se resuelven con consejería. Se resuelven con liberación. La consejería puede ser útil para tomar decisiones, o resolver situaciones de otra naturaleza, pero no problemas de origen espiritual: eso es competencia exclusiva de la liberación. Entonces, donde no se enseña, no se imparte, no se cree y no se ministra liberación, el problema no se va a resolver. Es importante estar bajo la cobertura de una casa que sane como Jesús sanaba, que predique como Jesús predicaba, que libere como Jesús liberaba, y que manifieste las obras sobrenaturales del Reino de Dios en el ahora.

  • No esperes el día perfecto ni el momento perfecto: el día es hoy.

Era el dia de reposo, no se suponía que fuera el día correcto para hacer milagros. Sin embargo eso era intrascendente para Jesús. No se trata del momento, sino de la actitud. En los momentos menos oportunos, se esconden las mejores oportunidades de Dios. No esperes a que las cosas empeoren, o mejoren por si solas. Busca ayuda y liberación hoy. Dios pondrá en tu camino la provisión exacta si lo dispones en tu corazón.

  1. No escondas el problema.

Aunque sea vergonzoso, y la atadura te obligue a mirar al piso, no te escondas en tu vergueza. Muchas veces no es sencillo vivir con ciertas cargas, pero en el secreto y en la oscuridad, es donde el diablo puede hacer de las suyas. Aislado y escondido, siempre estarás cautivo. Busca que la luz entre a ese lugar espiritual, y no tengas miedo de lo que puedan decir o pensar. Muchas veces es en la vergüenza y en la exposisión, donde Dios más manifiesta su Gloria y su poder.

  • Poder en la Palabra y en la impartición.

Muchas personas solo buscan su liberación, o su milagro, sin dimensionar el rompimiento que origina la palabra. La liberación fue por la Palabra, y la sanidad fue por la imposición de manos. Muchas veces permanecemos insensibles a lo que Dios dice en el ahora, ignorando que ahí se esconde el rompimiento y la liberación. Busca alimentarte de una casa en donde se predique la Palabra revelada en el ahora, y no solamente  a un Dios histórico. Hay tanto poder en lo que decimos de Jesús, como en lo que hacemos en el Nombre de Jesús.

  • Una nueva identidad basada en lo que Dios dice que soy.

Ella se enderezó y glorificó, es decir, adoró a Dios. Cuando somos vaciados de algo malo, debemos inmediatamente llenarlo con algo bueno. Esta mujer comprendió que en el poder de la adoración, se encontraba su victoria completa y total. Comienza a darle gracias a Dios por lo que hace, pero también por lo que hará. No hay cautividad tan grande como su poder, no hay cárcel tan fuerte como su brazo libertador, y no hay atadura tan fuerte como su espada redentora, que rompe cadenas, libera de ataduras, redime de pecado, restituye lo robado y restaura plenamente la vida de sus hijos.

Oración de liberación (Repetir en voz alta)

Padre Celestial, vengo delante de ti, a renunciar a toda oscuridad, a todo secreto, a toda esclavitud en las regiones de mi alma, de mi mente, de mi cuerpo y de mi espíritu. Ahora mismo, declaro con mi boca que Jesucristo es mi Señor. Señor de mis emociones. Señor de mis pensamientos. Señor de mis decisiones. Señor de mis acciones.

Renuncio a toda atadura que esté operando en mi vida. (Identificar y Mencionar siete ataduras) Ahora mismo, en el Nombre de Jesús: son desarraigadas, dejan de operar, son revocadas y regresan al mismo infierno de donde salieron. ¡Por el poder del Nombre de Jesús! Recibo vida, recibo paz, recibo esperanza, recibo fe. Me levanto ahora mismo, con una nueva identidad, y con una nueva marca de victoria. ¡Cristo en mi, esperanza de Gloria! En el Nombre de Jesús, ¡Amén!

La Ley De La Primera y La Segunda Voz

By | Enseñanzas que transforman | No Comments

“Así que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios” Romanos 10:17

Desde la creación del hombre, hasta nuestros días, la batalla de la humanidad ha sido entre oír y obedecer a la primera voz o escuchar y obedecer a la segunda voz. La primera voz, siempre es la voz de Dios. La segunda, siempre es la voz de la carne, del diablo y de nuestra propia conveniencia.

Las llaves del ambito de la fe, están en el oir, y el oir, por la Palabra de Dios. Es decir, aquello que oigo, determinará aquello que hable, y lo que hable, es lo que abre y cierra las puertas. Jesús dijo que si tuvieres fe como un grano de mostaza, podrías hablarle al monte, y el monte se movería. La fe inspira, pero la Palabra de fe desata lo sobrenatural que la fe inspira.

Siempre que exista una promesa, un propósito, una asignación, una palabra o una visión, habrán dos voces que se levantarán en guerra para, en el caso de la primera voz, posicionarte frente a ese propósito, y en el caso de la segunda voz, abortarlo.

Dios le había indicado claramente a Adán y Eva, que del fruto de todo árbol podrían comer, menos del árbol del conocimiento del bien y del mal. Esa fue la primera voz. Sin embargo, el diablo vino con un argumento “razonable” : ¿Con que Dios os ha dicho? La segunda voz siempre viene con argumentos para que no oigas las primera, porque en la primera voz se esconde la verdad, y en la segunda voz, se esconde la mentira.

La Voz De La Verdad

La primera voz, siempre es la voz de Dios a través del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad. Esta es la voz de la fe, que no grita ni llama la atención, sino mas bien susurra como un silvo apacible. En cambio, la segunda voz, es la voz de la carne, o del diablo, que por medio de la razón y sus argumentos, intentan mantenernos cautivos. En la primera voz, casi siempre Dios nos dice qué hacer, y sin muchos mas detalles. En cambio, la segunda voz nos da un listado de razones de porqué no debemos hacerlo. Por ejemplo, en medio de la tormenta, Jesús le dijo a los discípulos: “Yo soy, no temáis”. Pedro, tomado de esta palabra y libre del miedo, le dijo a Jesús :

“Señor, si eres tu, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él le dijo: Ven” (Mateo 14)

La primera voz siempre es simple y nos libra del temor. Cuando las cosas se complican, no es porque Dios las complica, sino porque nosotros las complicamos. El temor siempre hará de lo simple, algo complicado, de lo fácil, algo difícil, y de lo rápido, algo lento. Dios habla mucho mas claro de lo que pensamos o creemos. Así fue que Pedro escuchó la primera voz y obedeció. Sin embargo, luego de unos instantes sucedió esto:

“Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! (Mateo 9)

Jesús ya había dado la palabra para que fueran libres del temor, pero nuevamente, Pedro fue llevado por lo que veía, y la segunda voz hizo que se hundiera. Aún así, fue el único hombre de la historia que junto con Jesús, se animó a salir de la barca y caminar sobre las aguas. Siempre que oigas la primera vez, ¡lo sobrenatural se hará natural y lo imposible se hará posible!

La Primera Voz Y El Ahora

El ahora es un irrumpir de oportunidades inesperadas que vienen del cielo y son arrebatadas por aquellos que creen y obedecen. Seguir la voz correcta con el corazón correcto, siempre te llevarán a las personas correctas y al lugar correcto.

 David y Saúl tenían sólo tenían en común una cosa: el mismo enemigo. Saúl llevaba ya cuarenta días oyendo la segunda voz y preparando una armadura que le fue útil en el pasado, pero que ya no le sería útil en el ahora. Las personas que viven en la segunda voz, llevan meses, quizá años repitiendo los mismos errores, y viviendo en los mimos temores que le impiden ver lo que Dios ve y hacer lo que Dios ha dicho que sea hecho.

A diferencia de Saúl, David comprendió dos cosas: que esa oportunidad no se repetiría para él, y que el gigante no sería derrotado sólo con armas humanas, sino también con armas espirituales.  Saúl tuvo cuarenta oportunidades, David en cambio, solo una. Entonces, David, en la primera voz, no dudó en hacerle frente. Y le habló diciendo:

“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré y te cortaré la cabeza … y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza, porque de Jehová es la batalla y Él os entregará en nuestas manos” (1 Samuel 17:46 y 47)

Tal vez haya sido la batalla mas desigual de la historia, pero cambió la historia de las batallas para siempre. El poder de la Palabra en la boca de los hijos de Dios, es mayor que el poder de cualquier arma. Pero, ¿cómo podemos hablar la Palabra de fe, cuando vivimos atados a la segunda voz?

Los Resultados De La Primera Voz

Cuando Abraham tuvo un encuentro con Dios, la orden de Dios fue muy clara: Sal de tu tierra y de tu parentela. Abraham salió de su tierra, pero no de su parentela. Se llevó a Taré con Él, y Taré quiso quedarse en Harán. Abraham estuvo en Harán hasta que Taré murió. Siempre que oímos la primera vez, pero obedecemos parcialmente, la consecuencia es el retraso en los tiempos de Dios.

La promesa, es decir, la primera voz, era que su descendencia sería multiplicada como la arena del mar y las estrellas del cielo, y que sería incontable. Sin embargo, con el pasar de los años, los hechos decían que ya eran ancianos y no podrían tener hijos. Así que Sara le sugirió a Abrahám llegarse a Agab la sierva, y que ella engendrara un hijo para él y el resultado de oir la segunda voz, fue un Ismael. Pasaron los años, nació Isaac como resultado de la primera voz, y hay guerra hasta nuestros días entre los hijos de Isaac y los hijos de Ismael. El problema de ignorar la primera voz y sólo escuchar la segunda, es que las consecuencias de nuestro pecado y nuestra rebelión, la terminan pagando nuestros hijos y nuestras generaciones.

Dios no quiere que engendres un Ismael, y aunque Dios amó a Ismael y lo bendijo, ese no era el propósito original. Para parir un Isaac, se necesita abrir los oídos y el corzón a la primera voz. Todos los Ismael que han habido en tu vida, son por causa de haber escuchado aquella segunda voz llena de razones y argumentos.

La Voz Que Nos Lleva Al Cambio Y A La Transformación

La palabra que nos cambia y nos transforma, es siempre la palabra que nos incomoda y luego de incomodarnos, nos reacomoda al propósito de Dios. Si una Palabra no nos lleva al cambio, no viene del cielo ¿Porqué? Porque Jesús mismo dijo que su “palabra no volverá vacía”, es decir que toda Palabra del cielo en la tierra, viene con el objetivo de irrumpir en lo natural y provocar algo en lo sobrenatural.

La voz de Dios, la primera voz, siempre trae cambios. Sin embargo, por esos mismos cambios, es que muchas personas prefieren seguir viviendo en la segunda voz. Para que existan frutos, primero tienen que haber cambios. Los cambios son impresindibles para entrar a una nueva temporada de Dios.

Los peores enemigos del cambio y la transformación son : la comodidad, el conformismo, la religiosidad y la incredulidad. Casi todos lidiamos con uno o varios de estos enemigos que se levantan para que nos quedemos igual y demos pasos de fe. La primera voz siempre va a traer un caos en estas cuatro instancias, y va a generar al principio un desorden, para luego establecer su orden.

La Voz De La Fe

“Así que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios” Romanos 10:17

Las Escrituras son muy claras acerca del tiempo en que opera la fe. La fe “es” por el oir. Es decir, la fe no opera en el futuro ni en el pasado, sino en un eterno presente continuo. Esto es clave para entender que no podemos poner demanda en algo que no es “ahora”. Toda Palabra de Dios es soltada desde la eternidad, e irrumpe en el tiempo natural, pero con un contenido sobrenatural. La fe opera en el ahora, pero al confianza opera en el futuro. Solo las personas que entienden que la consumación de toda palabra de fe, es un paso y un acto de fe, son las que arrebatan con violencia todo lo que esa Palabra de fe esconde.

    La versión OJB dice: “Así que la fe viene del oír, y el oír viene a través de las Palabras del Mesías” (Rom. 10:17 OJB)

No es a través de las palabras de la religión, de la tradición o de la interpretación humana o de un concilio, sino a través de las palabras del Mesías, del enviado, del ungido de Dios, de Jesucristo. No todas las Palabras que nosotros le atribuímos a Dios, vienen de Dios. Cuando una Palabra viene del cielo, te desafía a creer mas allá de la razón, y más allá de la conveniencia, y con el desafío de creer, siempre viene el desafío de movernos a tomar decisiones que impliquen cambio, porque todo lo que viene del cielo ¡trae cambio!

No todas las personas que oyen, escuchan. Por eso Jesús repetía una y otra vez: “El que tiene oidos para oir, que oiga” No podemos dar, aquello que no hemos recibido. No podemos llevar a alguien, a un lugar en donde no hemos estado antes, y no podemos levantar la fe de otros, cuando no hemos tenido la capacidad de oir y permitir que otros edifiquen nuestra fe. Dios en su sabiduría, nos creó con una boca… y dos oídos por eso, desde ahora ¡Seamos oidores y hacedores de esa primera voz!