Category Archives: Enseñanzas que transforman

Discernimiento en Tiempos de Crisis

By | Enseñanzas que transforman | No Comments

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” (1 Corintios 2:14)

Los Sentidos Naturales y Los Sentidos Espirituales

El hombre natural tiene cinco sentidos, que son el tacto, la vista, la audición, el gusto y el olfato. Es bajo esta ley de los sentidos que operamos y tomamos decisiones en el mundo natural y Dios nos creó de esta manera. De la misma manera, el espíritu tiene sus sentidos y opera bajo sus leyes, y estos sentidos son la comunión, la conciencia y la intuición (1). En el prinicipio, el hombre tenía una armonía perfecta entre sus sentidos espirituales y sus sentidos naturales. Ambos trabajaban en convergencia, se complementaban y eso hacía de Adán un “super hombre” con “super sentidos”. Lamentablemente, después de la caída, el alma del hombre cobró protagonismo y alteró el orden original de Dios, que es espíritu, alma y cuerpo (1 Tes. 5:23), para comenzar a vivir nuestra vida como seres bajo la maldición del pecado y con el orden de Dios en completo desorden: cuerpo, alma y espíritu.

El Desarrollo De Los Sentidos Espirituales

El discernimiento o la intuición, se pueden definir como “el sentir del espíritu” y muchas veces se presentan sin causa ni razón aparente. (2) El discerimiento tiene un origen eterno, es un sentido sobrenatural y opera por medio del espíritu del hombre. No está limitado a lo que vemos y oímos, sino que se alimenta de lo que Dios ve, lo que Dios oye y lo que Dios dice. Intuir o discernir es mirar con nuestros ojos espirituales la realidad de la tierra, desde la óptica del cielo y de Dios.

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”. (1 Juan 2:20)
No es lo mismo saber, que conocer. El “saber” corresponde al ámbito de la razón, mientras que el “conocer” corresponder al ámbito del espíritu y de la intimidad con algo o alguien. El conocer en el contexto de Dios, tiene que ver con involucrarse con una verdad, a tal punto de ser “uno” con esa verdad (3). La intuición o discernimiento nos permite tomar decisiones y rumbos, aún sin tener el panorama del todo claro desde el punto de vista humano y racional. Casi siempre nuestra intuición opera en contra de toda lógica y toda razón.
El discernimiento es la tecnología de la fe. La intuición opera en el espíritu del nuevo hombre, de la misma manera que los instrumentos de aeronavegación en un avión lo hacen dentro de la cabina del piloto. Y aunque el piloto de ese avión tenga poco o nada de visibilidad por niebla o tormenta, sí tiene conocimiento e información de donde está, a qué altitud y a qué velocidad gracias a sus instrumentos de navegación, y más allá de lo que pueda ver o no, podrá aterrizar a salvo su avión y a las vidas que transporta. El discernimiento es el sentido que Dios puede usar para decir no, para dar una orientación o para prevenir un peligro, una situación o una mala decisión.
El Apóstol Rubén Arroyo, en su libro “El conocimiento revelado” define las funciones del hombre interior de esta manera: “El hombre interior es el receptor el reino de los cielos para un creyente. Y por eso pertenece a esa dimensión profética. El espíritu del hombre es su “ser interior”. Y posee sentidos equivalentes a los del hombre exterior para percibir, discernir, detectar, identificar, interpretar, conectarse y relacionarse con el mundo espiritual.” (3)
“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él.”(1 Juan 2:27)
Abraham era un hombre que a pesar de todos sus errores, caminó, ejercitó y tomó la mayoría de las grandes decisiones de su vida sobre las bases de la fe y el dicernimiento. Abraham y Lot son excelentes ejemplos acerca de la diferencia que existe entre caminar según la intuición y caminar según el instinto, mientras uno caminaba detrás de una visión, otro caminaba detrás de una ambición. “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.” (Hebreos 11:27)
Abraham conocía por medio de la intuición y el discernimiento, el propósito y el cumplimiento de las promesas de Dios. En cambio Lot, tomó decisiones por lo que veía y oía con los sentidos naturales, sepultando completamente el sentido de la intuición y el discernimiento.
Viendo Más Allá De Lo Que Se Ve
Muchos hombres y mujeres de la Biblia, cometieron sus más grandes errores guiados por lo que veían en la circunstancia de lo natural, en lugar de ser guiados por lo que no se veía, en lo sobrenatural.
Eva fue seducida por la serpiente, pero pecó porque se dejó llevar por lo que veía:
“Y VIO (5) la mujer que el árbol era bueno para comer.” (Génesis 3:6)
Lot, por causa de lo que veía decidió llevar a su familia a Sodoma y Gomorra y trajo maldición y muerte a su casa:
“Y alzó Lot sus ojos, y VIO (6) toda la llanura del Jordán”. (Génesis 13:10)
Raquel, la esposa de Jacob, permitió que la amargura y la envidia llenaran su corazón por causa de lo que veía:

“VIENDO (7) Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana”. (Génesis 30:1)

Los hermanos de José decidieron deshacerse de él, cuando fueron guiados por su instinto en lo que veían:

“Y VIENDO (8) sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.” Génesis 37:4

Luego de que Josué y todo Israel perdieran vergonzosamente la primera batalla por la toma de Hai, Dios reveló el pecado oculto de Acán y esta fue su respuesta:

“Y Acán respondió a Josué (…) VI (9) entre los despojos un manto babilónico muy bueno (…) lo cual codicié y tomé.” (Josué 7:20 y 21)

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, LOS DESEOS DE LOS OJOS (10) y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre sino del mundo.” (1 Juan 2:16)

Mientras que el instinto casi siempre opera dentro del ámbito de la necesidad y la urgencia del momento, la intuición y el discernimiento lo hacen dentro del ámbito del propósito. Cuando Sarai le expuso su plan de que la sierva Agar le diera un hijo a Abraham, no lo estaba haciendo bajo el discernimiento de los tiempos y del propósito, sino bajo el instinto y por la urgencia de la necesidad del momento. Muchas veces nosotros también actuamos así, guiados por las circunstancias, vamos en contra del propósito y la voluntad de Dios.

Si en medio de una crisis, las circunstancias logran convencerte de que eso que ves y oyes es tu verdadera realidad, posiblemente termines actuando por instinto, y no por discernimiento y asumiendo un hecho pasajero y cambiante, como una verdad absoluta e irrevocable.

Oportunidades ocultas

El secreto que esconden las crisis, es que detrás de cada una de ellas, hay una oportunidad que solo puede ser descubierta por medio de la intuición y el discernimiento de las cosas. Frente a la crisis contra Goliat, David vio la oportunidad que nadie veía. Frente a la crisis de fe de los diez espías que fueron a la tierra prometida para traer un reporte, diez se movieron por instinto, y dos por intuición y discernimiento de los tiempos y las circunstancias. Diez tomaron decisiones desde lo que veían sus ojos, y desde la verdad contaminada de sus corazones, mientras que dos tenían desarrollado al máximo el sentido de la intuición para ver en esos gigantes una oportunidad de avanzar y conquistar.

Las grandes oportunidades se esconden detrás de grandes momentos de crisis y son esas oportunidades bien aprovechadas, las que tienen el potencial de cambiar el destino y la vida completa de una persona. La presión que ejerce una crisis, hará que actúes por intuición y discernimiento, o por intuición, y dependiendo de cuál de los dos sentidos utilices, verás los resultados. Jesús capitalizó momentos claves de crisis para traer grandes revelaciones del Reino de Dios y su poder.

La revelación del propósito de Dios

Fue gracias a una gran crisis que Pedro dejó de ser un pescador del mar, para ser un pescador de hombres. Jamás se hubiera encontrado con su propósito si las barcas y las redes seguían llenas.

Muchos aspectos del propósito de Dios para tu vida, te serán difíciles de encontrar mientras tus barcas estén llenas, mientras tus graneros estén rebosados y mientras pienses que todo está en orden. Cuando volvieron a echar las redes al mar, las barcas se llenaron por completo y por poco se hundían. Si les hubiera ido relativamente bien en las primeras horas de la noche y de la pesca, jamás se hubieran encontrado con el Dios de la multiplicación.

Muchas veces necesitamos “no tener” para “poder tener” un encuentro con el Dios que sí “tiene”, porque mientras tengamos, nuestro instinto nos impide recibir la revelación correcta de que Él es el Dios de la provisión.

Fue gracias a una crisis que Jesús se pudo revelar como la resurrección y la vida, varios días después de que Lázaro muriera. Fue una crisis de vida, de valores y de principios, lo que provocó que la mujer samaritana tuviera junto al pozo un encuentro con Jesús. Su vida había sido un fracaso, su pasado era malo, su presente era malo, pero dentro de ella había una necesidad de adorar y de hacer lo correcto. La crisis la llevó a encontrar la respuesta final a todas sus preguntas.

Fue en medio de una crisis mientras huía de Esaú, que Jacob se encontró con Dios en Bethel. En medio de la oscuridad de su noche, llegó a un lugar de luz. Mientras su cabeza se apoyaba sobre duras piedras, sus ojos se abrían al sentido de la intuición y el discernimiento para ver y oír una dimensión hasta entonces desconocida para él. Jamás hubiera habido un Bethel ni un Peniel sin un Esaú persiguiéndolo. No hubiera habido un Abel sin un Caín, ni un José sin sus hermanos, ni un David sin un Saúl, ni una Esther sin un Amán.

Un gran hombre de Dios al que aprecio y admiro de todo corazón, escribió esto: “Los peores enemigos de nuestro camino, son los mejores enemigos de nuestro destino” (Apóstol Rubén Arroyo) (11)

1. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 195 Editorial Clie. 2008
2. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 196 Editorial Clie. 2008
3. Ruben Arroyo, El conocimiento revelado, Pag. 149. Editorial Xulon Press. 2012
4. Watchman Nee, El hombre espiritual, Pag. 198 Editorial Clie. 2008
5 – 10. Mayúsculas y negritas agregadas por el autor para resaltar y dar énfasis al concepto bajo la regla de “prerrogativa del autor”.
11. Ruben Arroyo, El conocimiento revelado, Pag. 74. Editorial Xulon Press. 2012

La Ley De La Primera y La Segunda Voz

By | Enseñanzas que transforman | No Comments

“Así que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios” Romanos 10:17

Desde la creación del hombre, hasta nuestros días, la batalla de la humanidad ha sido entre oír y obedecer a la primera voz o escuchar y obedecer a la segunda voz. La primera voz, siempre es la voz de Dios. La segunda, siempre es la voz de la carne, del diablo y de nuestra propia conveniencia.

Las llaves del ambito de la fe, están en el oir, y el oir, por la Palabra de Dios. Es decir, aquello que oigo, determinará aquello que hable, y lo que hable, es lo que abre y cierra las puertas. Jesús dijo que si tuvieres fe como un grano de mostaza, podrías hablarle al monte, y el monte se movería. La fe inspira, pero la Palabra de fe desata lo sobrenatural que la fe inspira.

Siempre que exista una promesa, un propósito, una asignación, una palabra o una visión, habrán dos voces que se levantarán en guerra para, en el caso de la primera voz, posicionarte frente a ese propósito, y en el caso de la segunda voz, abortarlo.

Dios le había indicado claramente a Adán y Eva, que del fruto de todo árbol podrían comer, menos del árbol del conocimiento del bien y del mal. Esa fue la primera voz. Sin embargo, el diablo vino con un argumento “razonable” : ¿Con que Dios os ha dicho? La segunda voz siempre viene con argumentos para que no oigas las primera, porque en la primera voz se esconde la verdad, y en la segunda voz, se esconde la mentira.

La Voz De La Verdad

La primera voz, siempre es la voz de Dios a través del Espíritu Santo que nos guía a toda verdad. Esta es la voz de la fe, que no grita ni llama la atención, sino mas bien susurra como un silvo apacible. En cambio, la segunda voz, es la voz de la carne, o del diablo, que por medio de la razón y sus argumentos, intentan mantenernos cautivos. En la primera voz, casi siempre Dios nos dice qué hacer, y sin muchos mas detalles. En cambio, la segunda voz nos da un listado de razones de porqué no debemos hacerlo. Por ejemplo, en medio de la tormenta, Jesús le dijo a los discípulos: “Yo soy, no temáis”. Pedro, tomado de esta palabra y libre del miedo, le dijo a Jesús :

“Señor, si eres tu, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él le dijo: Ven” (Mateo 14)

La primera voz siempre es simple y nos libra del temor. Cuando las cosas se complican, no es porque Dios las complica, sino porque nosotros las complicamos. El temor siempre hará de lo simple, algo complicado, de lo fácil, algo difícil, y de lo rápido, algo lento. Dios habla mucho mas claro de lo que pensamos o creemos. Así fue que Pedro escuchó la primera voz y obedeció. Sin embargo, luego de unos instantes sucedió esto:

“Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! (Mateo 9)

Jesús ya había dado la palabra para que fueran libres del temor, pero nuevamente, Pedro fue llevado por lo que veía, y la segunda voz hizo que se hundiera. Aún así, fue el único hombre de la historia que junto con Jesús, se animó a salir de la barca y caminar sobre las aguas. Siempre que oigas la primera vez, ¡lo sobrenatural se hará natural y lo imposible se hará posible!

La Primera Voz Y El Ahora

El ahora es un irrumpir de oportunidades inesperadas que vienen del cielo y son arrebatadas por aquellos que creen y obedecen. Seguir la voz correcta con el corazón correcto, siempre te llevarán a las personas correctas y al lugar correcto.

 David y Saúl tenían sólo tenían en común una cosa: el mismo enemigo. Saúl llevaba ya cuarenta días oyendo la segunda voz y preparando una armadura que le fue útil en el pasado, pero que ya no le sería útil en el ahora. Las personas que viven en la segunda voz, llevan meses, quizá años repitiendo los mismos errores, y viviendo en los mimos temores que le impiden ver lo que Dios ve y hacer lo que Dios ha dicho que sea hecho.

A diferencia de Saúl, David comprendió dos cosas: que esa oportunidad no se repetiría para él, y que el gigante no sería derrotado sólo con armas humanas, sino también con armas espirituales.  Saúl tuvo cuarenta oportunidades, David en cambio, solo una. Entonces, David, en la primera voz, no dudó en hacerle frente. Y le habló diciendo:

“Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré y te cortaré la cabeza … y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza, porque de Jehová es la batalla y Él os entregará en nuestas manos” (1 Samuel 17:46 y 47)

Tal vez haya sido la batalla mas desigual de la historia, pero cambió la historia de las batallas para siempre. El poder de la Palabra en la boca de los hijos de Dios, es mayor que el poder de cualquier arma. Pero, ¿cómo podemos hablar la Palabra de fe, cuando vivimos atados a la segunda voz?

Los Resultados De La Primera Voz

Cuando Abraham tuvo un encuentro con Dios, la orden de Dios fue muy clara: Sal de tu tierra y de tu parentela. Abraham salió de su tierra, pero no de su parentela. Se llevó a Taré con Él, y Taré quiso quedarse en Harán. Abraham estuvo en Harán hasta que Taré murió. Siempre que oímos la primera vez, pero obedecemos parcialmente, la consecuencia es el retraso en los tiempos de Dios.

La promesa, es decir, la primera voz, era que su descendencia sería multiplicada como la arena del mar y las estrellas del cielo, y que sería incontable. Sin embargo, con el pasar de los años, los hechos decían que ya eran ancianos y no podrían tener hijos. Así que Sara le sugirió a Abrahám llegarse a Agab la sierva, y que ella engendrara un hijo para él y el resultado de oir la segunda voz, fue un Ismael. Pasaron los años, nació Isaac como resultado de la primera voz, y hay guerra hasta nuestros días entre los hijos de Isaac y los hijos de Ismael. El problema de ignorar la primera voz y sólo escuchar la segunda, es que las consecuencias de nuestro pecado y nuestra rebelión, la terminan pagando nuestros hijos y nuestras generaciones.

Dios no quiere que engendres un Ismael, y aunque Dios amó a Ismael y lo bendijo, ese no era el propósito original. Para parir un Isaac, se necesita abrir los oídos y el corzón a la primera voz. Todos los Ismael que han habido en tu vida, son por causa de haber escuchado aquella segunda voz llena de razones y argumentos.

La Voz Que Nos Lleva Al Cambio Y A La Transformación

La palabra que nos cambia y nos transforma, es siempre la palabra que nos incomoda y luego de incomodarnos, nos reacomoda al propósito de Dios. Si una Palabra no nos lleva al cambio, no viene del cielo ¿Porqué? Porque Jesús mismo dijo que su “palabra no volverá vacía”, es decir que toda Palabra del cielo en la tierra, viene con el objetivo de irrumpir en lo natural y provocar algo en lo sobrenatural.

La voz de Dios, la primera voz, siempre trae cambios. Sin embargo, por esos mismos cambios, es que muchas personas prefieren seguir viviendo en la segunda voz. Para que existan frutos, primero tienen que haber cambios. Los cambios son impresindibles para entrar a una nueva temporada de Dios.

Los peores enemigos del cambio y la transformación son : la comodidad, el conformismo, la religiosidad y la incredulidad. Casi todos lidiamos con uno o varios de estos enemigos que se levantan para que nos quedemos igual y demos pasos de fe. La primera voz siempre va a traer un caos en estas cuatro instancias, y va a generar al principio un desorden, para luego establecer su orden.

La Voz De La Fe

“Así que la fe es por el oir, y el oir, por la Palabra de Dios” Romanos 10:17

Las Escrituras son muy claras acerca del tiempo en que opera la fe. La fe “es” por el oir. Es decir, la fe no opera en el futuro ni en el pasado, sino en un eterno presente continuo. Esto es clave para entender que no podemos poner demanda en algo que no es “ahora”. Toda Palabra de Dios es soltada desde la eternidad, e irrumpe en el tiempo natural, pero con un contenido sobrenatural. La fe opera en el ahora, pero al confianza opera en el futuro. Solo las personas que entienden que la consumación de toda palabra de fe, es un paso y un acto de fe, son las que arrebatan con violencia todo lo que esa Palabra de fe esconde.

    La versión OJB dice: “Así que la fe viene del oír, y el oír viene a través de las Palabras del Mesías” (Rom. 10:17 OJB)

No es a través de las palabras de la religión, de la tradición o de la interpretación humana o de un concilio, sino a través de las palabras del Mesías, del enviado, del ungido de Dios, de Jesucristo. No todas las Palabras que nosotros le atribuímos a Dios, vienen de Dios. Cuando una Palabra viene del cielo, te desafía a creer mas allá de la razón, y más allá de la conveniencia, y con el desafío de creer, siempre viene el desafío de movernos a tomar decisiones que impliquen cambio, porque todo lo que viene del cielo ¡trae cambio!

No todas las personas que oyen, escuchan. Por eso Jesús repetía una y otra vez: “El que tiene oidos para oir, que oiga” No podemos dar, aquello que no hemos recibido. No podemos llevar a alguien, a un lugar en donde no hemos estado antes, y no podemos levantar la fe de otros, cuando no hemos tenido la capacidad de oir y permitir que otros edifiquen nuestra fe. Dios en su sabiduría, nos creó con una boca… y dos oídos por eso, desde ahora ¡Seamos oidores y hacedores de esa primera voz!

10 RAZONES POR LAS QUE EL ESPÍRITU SANTO se fue de muchas iglesias.