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Ataduras Que Te Impiden Avanzar

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“Más los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel”. Jueces 16:21

Una persona puede experimentar ataduras en una, varias o todas las áreas de su vida. Existen diferentes géneros y tipos de ataduras. Ataduras viejas y nuevas, propias y generacionales, voluntarias e involuntarias, visibles e invisibles. Una atadura existe dentro de uno de estos seis grupos:  ataduras físicas, emocionales, espirituales, culturales, sociales y económicas.     Cuando una persona está cautiva por una atadura, experimenta lo que Sansón experimentó en Gaza: girar en círculos en un molinete, dando vueltas en el mismo sitio sin poder avanzar, derrochando esfuerzo y energía para el beneficio de otro. Siempre habrá alguien que se beneficia de una atadura: el infierno y las personas que operan bajo las tinieblas. La persona que ha tenido una atadura por mucho tiempo, muchas veces no es conciente de esa atadura, hasta que es expuesta por la luz y el poder de Dios. A Sansón le arrancaron los ojos; esto proféticamente nos dice que donde no hay visión no hay avance, pero además predomina una ataudura. Las ataduras traen ceguera espiritual, falta de visión, de entendimiento y de esperanza.

Si has estado experimentando todo esto ¡necesitas un urgente rompimiento que acabe con todas esas ataduras! Este artículo no ha llegado a tus manos por casualidad, sino porque ¡Dios hoy quiere comenzar un proceso de liberación para que experimentes su Presencia en el ahora y entres a su propósito!

1. ¿QUÉ ES UNA ATADURA?

Una atadura o una ligadura, es un elemento espiritual que impide el movimiento y el avance, aislando y destruyendo la libertad de una persona o una nación. Todo aquello que amarra a un punto fijo es una atadura. Las Escrituras utilizan diferentes figuras proféticas para ilustrar cómo opera una atadura: yugos, cuerdas, pesadas cargas, molinetes, grilletes y cadenas. Todos tienen algo en común: oprimen y atormentan.

Toda atadura o ligadura, con el paso del tiempo termina desarrollando un hábito y una conducta, que luego generan más hábitos y más conductas destructivas. Una atadura es también un ámbito espiritual de destrucción en donde se aceleran el deterioro físico, espiritual y moral de la persona. El alimento de las ataduras son el pecado contra Dios y la ausencia de Él. Es decir, cuando alguien no lidia a tiempo con una atadura, esta irá echando raíces hasta establecer otra atadura, y luego otra atadura en otra área, hasta que la persona queda en completa cautividad. En cambio cuando existe una comunión intima con Dios y una obediencia a su visión, propósito y diseño, día a día Dios va limpiando, sanando, liberando y rompiendo las ataduras cuando estas recién quieren arraigarse.

Las grandes ataduras comienzan con pequeñas puertas abiertas, y van creciendo y arraigándose al punto de convertirse en fortalezas y luego en maldiciones. Toma tiempo y rebelión que una atadura inicial se transforme en una maldición generacional.

Por ejemplo, las ataduras físicas tienen que ver con la manifestación demoníaca en el ámbito del cuerpo y la influencia que ejercen sobre el, aunque la raíz esté en el alma. Algunos ejemplos de ataduras en el ámbito físico se manifiestan en forma de vicios y son: uso de drogas, dependencia innecesaria de fármacos, alcoholismo, hábitos y conductas sexuales desordenadas y desenfrenadas, falta de higiene u obsesión por la misma, desordenes alimenticios que se manifiestan en la obesidad, la bulimia o la anorexia. Sansón había desarrollado una seria conducta viciosa y un estilo de vida desordenado en su sexualidad, en su llamado y en su identidad. Eso provocó que una atadura llevara a una fortaleza, y finalmente a la destrucción. Normalmente una atadura física tiene un equivalente en una atadura emocional y espiritual. Es decir, lo físico es reflejado en lo emocional.

Cuando Dalila intentó conocer el secreto de la fuerza de Sansón, Sansón le dió falsas respuestas, y a pesar de que Dalila intentaba poner en práctica la forma de quitarle la fuerza y la unción, Sansón seguía jugando con su secreto ¿porqué? Porque ya estaba en un nivel de atadura habitual que le impedía ver el peligro inminente. La persona que está bajo ataduras, en la medida que las ataduras se vuelven fortalezas y maldiciones, menos ve, menos oye y menos percibe lo evidente. Mucho antes de que le arrancaran los ojos, ya Sansón había perdido su visión. El castigo tuvo mucho que ver con su transgresión: su caída fue por lo que vio y lo sedujo, pero su final glorioso, tuvo que ver con lo que no vio pero logró destruir.

No obstante, Sansón le dio a Dalila tres falsas respuestas, que sin embargo contienen códigos proféticos que nos muestran más acerca de como operan las ataduras y en qué niveles y nos dejan importantes eneseñanzas.

“Si me ataren fuertemente con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres” Jueces 16:7

2. TIPOS DE ATADURAS.

Ataduras con mimbres verdes: Lo primero tuvo que ver con ser atado por siete mimbres verdes, y con un hechizo de sus propias palabras: no dijo que perdería su fuerza, sino “si me ataren me debilitaré y seré como cualquier de los hombres”. En esta instancia había perdido ¼ de su fuerza. Sus propias palabras comenzaron a tejer el comienzo de su final.
La palabra hebrea original para este tipo de ataduras es “kelub”, y se refiere a los mimbres utilizados para tenzar arcos y lanzar flechas.

También se refiere a los mimbres que se utilizaban para fabricar jaulas. Esto es muy interesante por dos razones: al enredarse con sus propias palabras Sansón estaba entregando su unción para la guerra y su discernimiento profético. Recordemos que la palabra “pecado”, no tiene que ver en su signifciado original tanto con maldad, sino mas bien con “errar al blanco”. Entonces, al declarar esto con sus propias palabras, el se estaba atando al error, y a la pérdida de su libertad. Entendamos esto: nadie pierde la unción de un día para otro, y nadie cae de la noche a la mañana. Toda caída, es una serie de errores y malas decisiones, que termina en un caos, pero se origina con algo pequeño. Los grandes desastres siempre comienzan con pequeñas mentiras y pequeñas “cesiones” que a la larga se terminan pagando muy caro.

Toda persona que experimenta una pérdida real de su libertad espiritual y emocional, se encuentra en este nivel. Muchas veces los mimbres son relaciones y personas que Dios no aprueba, personas que nos atan y maldicen con sus palabras, o malas decisiones que tomamos por ignorancia o falta de experiencia y madurez.

Ataduras con cuerdas sin usar:  Lo segundo tuvo que ver con ser atado fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado antes. Esto nos habla de ataduras al nivel del alma y las emociones. La palabra hebrea utilizada en este caso es “kjbel”, que significa “atadura que produce dolor”.  Muchas personas no dimensionan el daño que su pasado le infringe a su presente y a su destino profético, y toda atadura que causa dolor, tiene que ver con esto. Cuando no resolvemos los asuntos de nuestro interior por medio de la liberación y la sanidad, esto se convierte en algo peor, y origina que el dolor y la culpa se propaguen a otras áreas de nuestro ser, incluso nuestro cuerpo. Cuando un recuerdo, al traerlo al ahora, trae dolor y sigue causando angustia e impotencia, se está manifestando este nivel de ataduras.

Proféticamente, las cuerdas también nos habla de territorios y dominios. Al ser atado con cuerdas, él estaba cediendo su territorio asignado. Nuevamente se ató con sus propias palabras al decir: “si me ataren, me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres”. En esta instancia ya había perdido la mitad de su fuerza.  Una persona que ha experimentado pérdida de su familia, ministerio, capital, de sus bienes, de su área de influencia y de aquello que en un momento tuvo y ya no tiene, está en este nivel de ataduras.

Ataduras con trenzas de su cabeza a una estaca:    Lo tercero tuvo que ver con tejer siete guedejas (trenzas) de su cabeza con tela y asegurarlo a la estaca. Notemos que el primer tipo de ataduras, los mimbres verdes, alcanzó al cuerpo; el segundo tipo de ataduras alcanzó al alma y las emociones; y este tercer tipo de ataduras de su cabello a una estaca clavada en tierra, alcanzó la cabeza, es decir el espíritu, el hombre interior y la unción que este portaba.

Cuando hablamos de las trenzas, es una figura profética de los pensamientos y las decisiones, y en el caso de Sansón, estaba relacionado directamente con su identidad. Es decir, el estaba diciendo proféticamente, ato mi unción y mi llamado a una estaca clavada en la tierra. Cada vez que el infierno logra controlar la mente trayendo depresión, angustia, verdades contaminadas y pensamientos tóxicos cargados de autocompasión y reproches, es porque hay una estaca clavada a la tierra, que está transmitiendo la maldición de ella.

El hecho de que esta atadura tuviera que ver con su cabeza, nos habla de la abdicación de su autoridad y su medida de unción. Lo que él creía que era un engaño a Dalila, era en realidad un engaño hacia él mismo. Jamás satanás puede operar en una vida, un territrio o una nación si alguien no le otrogó el derecho legal de hacerlo. En el caso de la tierra, quien se lo dio fue Adán, pero en el caso de cada individuo, a lo largo de nuestra vida vamos cediendo derechos legales. Cada estaca clavada en la tierra, tiene que ver con la legalidad con la que el infierno está operando. Sansón no se dió cuenta, de que antes de revelar el gran secreto y de la posterior gran caída, primero había sido atado por sus propias acciones, por sus propias mentiras y por sus propios enemigos.

Los límites fueron puestos por Dios para protegernos, pero en este caso, todos los límites que lo protegían, habían sido violados sistemáticamente, a tal punto  que ya cuando al final Sansón revela el secreto de su fuerza, su unción había sido drenada por causa de las ataduras a las que el mismo se había amarrado. La estaca fue el paso previo a la caída. En el momento en que Dalila ató sus cabellos a una estaca, usurpó la autoridad y la unción del cielo, clavándolo y amarrandolo en la tierra llena de maldiciones. Tomó lo que Sansón tenía del más allá, y lo clavó con una estaca a las limitaciones del más acá. ¿Cuantas personas existen hoy con poderosos llamados, y con dones sobresalientes, pero con su propósito clavado a una estaca por causa de una mala decisión o una mala relación?

3. ATADURAS SECUENCIALES.

En el primer episodio, cuando Sansón mencionó los mimbres verdes, alertó que debían ser siete. Cuando nuevamente en el segundo episodio de las cuerdas y en el tercero de las trenzas, también fue específico en que debían ser siete. Cuando el profeta Eliseo le dijo a Naamán que se sumergiera en el río, también le dijo que fueran siete.

¿Porqué siete? Porque siete es un número que, además de su conocido significado de perfección, también nos habla de ciclos espirituales y secuencias tanto como para atar las maldiciones del diablo, como para desatar las bendiciones del cielo. La semana tiene siete días y nos habla del ciclo del tiempo, la creación fue hecha en siete días y nos habla de secuencias espirituales, Dios ordenó a Israel dar siete vueltas alrededor de Jericó y nos habla sobre la destrucción de fortalezas, mientras Jesús ordenó perdonar a nuestros enemigos setenta veces siete y nos habla acerca de los ciclos infinitos del perdón y la misericordia de Dios.

El hecho de que Sansón estuviera atado a un molino que giraba en círculos, nos habla claramente de que las ataduras espirituales operan en forma secuencial y cíclica. Es decir, hay un patrón común y distintivo en la forma de accionar del infierno, y en la medida que lo identificamos, lo exponemos y nos liberamos, pierde su fuerza, su efecto y su poder.

Esta es la secuencia de una atadura:

Primer nivel: Argumento: Toda atadura comienza con un argumento. Un argumento es un pensamiento contrario a la Palabra de Dios, a su santidad y a su voluntad. Los argumentos nacen de la carne y la razón. El primero en argumentar contra Dios fue Lucifer, por lo tanto, una de las primeras semillas que se sembró de pecado tiene que ver con argumentos. La caída de Adán y Eva fue articulada con una serie de varios argumentos bien fundamentados, pero falsos, fundamentados en la razón y en el saber, y querer saber. Lo primero que hizo para llevar a Eva a un plano de argumentos, fue aislarla, seducirla y tentarla con aquello que no tenía y no podía comer. Los argumentos trabajan en el marco de la razón, la soledad y la seducción. Esos argumentos del infierno suenan muchas veces coherentes y hasta justos, pero solamente suenan así. La única paternidad del diablo en la Biblia, es la mentira: y los argumentos contra Dios son el nivel mas alto de engaño y son el nudo inicial de una gran atadura. Antes de comenzar a sembar un argumento, el infierno hace lo posible por aislar a la persona, y en medio de la soledad, comenzar a operar. Por eso, Jesús envió a sus discipulos de “dos en dos”.

Por ejemplo, alguien que no fuma, pero toma en su mano su primer cigarrillo, va a oír una voz suave que le dice: ¿porqué no hacerlo? ¡Te mereces descargar toda tu ira y frustración con este cigarrillo! La adicción nunca entra con su rostro más oscuro, sino con la dulzura de los argumentos porque los argumentos son la antesala a las ataduras. Los argumentos siempre operan en la base del “yo” y del ego. Cuando una Palabra viene de Dios para romper un argumento, lo primero que mata es el “yo”.

Segundo nivel: atadura inicial y eventual. Luego que el argumento es sembrado, todo argumento lleva a la acción, entonces esto tiene que ver con el pecado inicial y primario. El perdón y la liberación son las armas más poderosas para desterrar y cauterizar el efecto de esta atadura. La atadura inicial es como una semilla que necesita una tierra preparada en donde crecer y multiplicarse. Cuando una persona maldice, planifica una venganza, insiste en recordar episodios traumáticos de su vida, o permite que su mente se convierta en un río de suciedades y basura, la atadura encuentra el terreno ideal en donde establecerse. Si una atadura encuentra un corazón arrepentido, quebrantado, humillado y dispuesto a la Presencia de Dios, no puede prosperar.

Tercer nivel: Atadura habitual. La atadura habitual es el nivel en donde se reproduce una actitud a tal punto que termina formando un hábito y con el hábito, una conducta. Esto abarca palabras, pensamientos, intenciones y hechos concretos. La fuerza de la atadura habitual está en la no confesión del pecado. Cuanta menos luz entre, más oscuridad habrá en el secreto.

Muchas veces guardamos y escondemos lo que hemos hecho o sido, por miedo a la religión o al qué dirán, pero es justamente ahí donde la atadura se transforma en hábito, donde tiene el beneficio de la oscuridad. Dios es luz y en Él no hay oscuridad. Cuando una persona llega a este nivel, ya ha comenzado a dar la primera vuelta del molino de la esclavitud. La atadura habitual termina generando una dependencia peligrosa en donde la persona pelea por ser libre y romper esa fuerza que la mantiene atada, pero ya no puede. En el caso del alcohólico o del que tiene un vicio, esto se da cuando ya no puede controlar ni controlarse en el consumo del alcohól, en el caso del mentiroso, tiene que ver con que en todo lo que dice o hace, agrega u oculta algo, o tergiversa las cosas de lo que realmente son y todo lo hace casi sin ser consciente. Todo aquello que escapa de tu control y tu dominio propio, es una atadura de carácter habitual que ha generado una conducta que necesita ser liberada.

Cuarto nivel: Atadura de raíz expansiva. Este es el nivel de atadura en donde la persona comienza a ser contaminada entre un área a otra de su ser por una raíz. De la misma manera en que una célula cancerígena se expande por el cuerpo y genera una metástasis, este nivel de atadura es multiactivo y peligroso.

Por ejemplo, la falta de perdón por heridas o una traición, terminan generando un problema de osteoporosis o artritis degenerativa, o el dolor de una pérdida dolorosa termina convirtiéndose en una adicción a las drogas. Muchas ataduras espirituales y mentales tienen un triste descenlace en el cuerpo y una gran cantidad de enfermedades tienen origen en ataduras que se fueron expandiendo.

Todo comenzó con algo simple y puntual, pero que con el paso del tiempo fue ganando lugar y territorio hasta convertirse en algo que no deja de crecer, intoxicar y matar. Así como un cáncer va destruyendo a las células buenas, y va empoderando las células malas, una atadura de raíz expansiva hace el mismo proceso.

Quinto nivel: Ataduras con fortalezas.

“Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa”. Mateo 12:29

La atadura con fortaleza es cuando alguien ha edificado y establecido su vida en torno a esa atadura, de manera que al venir el poder de Dios para sanar o liberar, la fortaleza que ha edificado alrededor de esa atadura, impide el fluír del Espíritu Santo. Donde hay una fortaleza, nadie entra y nadie sale sin que el hombre fuerte lo decida. Por ejemplo, una persona que sufrió el abuso, y queda marcada de por vida por ese episodio, asume un papel de víctima, de debilidad o de rechazo hacia el género de la persona que le abusó, y de esa manera queda edificada una fortaleza alrededor de esa atadura: “todos los hombres son iguales”, o “donde estaba mi madre en aquel momento”, o “porqué tuvo que sucederme a mi y no a mi hermana”.

Donde existe una fortaleza, gobierna un hombre fuerte, y viceversa. En este nivel, la persona está bajo posesión de un demonio dominante, que mantiene una estructura activa de pecado y tinieblas. Hay un gobierno con legalidad totalmente contrario a Dios y a su Reino. Si la atadura tiene que ver con enfermedad, el espíritu enviado es de sufrimiento, autocompasión, dolor y tragedia. Si la atadura tiene que ver con problemas espirituales, es enviado un espíritu de iniquidad, hechicería y manipulación que controla y domina la mente de la persona y la lleva a controlar. Muchas fortalezas están constituídas con mentiras e intrigas para proteger el pecado oculto, es decir, edificar una fortaleza para salvar las apariencias. Otras fortalezas están constituídas por el aislamiento y la soledad absoluta. Cuando Jesús habló de atar al hombre fuerte y tomar su palacio, se refería a este nivel de liberación. En esta instancia, es importante saber que primero hay que derribar esa fortaleza con ayuno y oración, para luego liberar el alma de esa atadura dominante.

Sexto nivel:  Indentidad basada en la atadura. En este nivel, luego de que la persona haya edificado fortalezas para proteger a la atadura, la persona asume una identidad absolutamente igual a la atadura que no le deja vivir. La identidad de Gedeón estaba basada en una atadura: el creía que era un cobarde, él creía que era un inútil, pero Dios veía por encima de las ataduras de Gedeón a tal punto que le dice: “varón esforzado y valiente”. En este nivel de atadura, la persona deja de estar en esclavitud para convertirse en un esclavo, de tener una enfermedad, a ser un enfermo. Que hayas cometido un error, no significa que eres un error. Que hayas fracasado, no significa que seas un fracaso. El enemigo gana sus grandes batallas, cuando logra ganar y suplantar la identidad original de la persona por una identidad falsa.

Séptimo nivel: Maldiciones generacionales

El último nivel de atadura, tiene que ver con la herencia de los padres a los hijos hasta la tercera y cuarta generación. Llega un momento en que la atadura forma parte de la identidad, y esta se transmite por sangre a las generaciones posteriores. Esto explica porqué hay familias enteras y naciones enteras atadas y amarradas a un patrón común. Existen naciones marcadas por la corrupción, otras por la explotación la pobreza y la ignorancia, otras por las masacres y la extrema brutalidad, otras por el materialismo y la inmoralidad, otras naciones marcadas por el orgullo y la arrogancia y otras por la envidia y los conflictos permanentes. Las ataduras del primer Herodes, se convirtieron en maldiciones generacionales hasta la tercera y cuarta generación. Todos persiguieron a los enviados de Dios, todos siempre estuvieron a un paso de entregarse y hacer lo correcto, y todos murieron de la forma mas terrible. La peor herencia que le puedes dejar a tus hijos, es saber que han existido maldiciones y ataduras por generaciones, pero no hacer nada para cortarlas y detener su avance.

4. ¿CÓMO PUEDO SER LIBRE DE ATADURAS EN MI VIDA?

Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios (…) Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?

Lucas 13:10-13 y 16

  • Busca estar donde el poder de Jesús está y se manifiesta.

A pesar de su problema, esta mujer estaba en la sinagoga escuchando la Palabra de Dios. Las ataduras o ligaduras no se resuelven con consejería. Se resuelven con liberación. La consejería puede ser útil para tomar decisiones, o resolver situaciones de otra naturaleza, pero no problemas de origen espiritual: eso es competencia exclusiva de la liberación. Entonces, donde no se enseña, no se imparte, no se cree y no se ministra liberación, el problema no se va a resolver. Es importante estar bajo la cobertura de una casa que sane como Jesús sanaba, que predique como Jesús predicaba, que libere como Jesús liberaba, y que manifieste las obras sobrenaturales del Reino de Dios en el ahora.

  • No esperes el día perfecto ni el momento perfecto: el día es hoy.

Era el dia de reposo, no se suponía que fuera el día correcto para hacer milagros. Sin embargo eso era intrascendente para Jesús. No se trata del momento, sino de la actitud. En los momentos menos oportunos, se esconden las mejores oportunidades de Dios. No esperes a que las cosas empeoren, o mejoren por si solas. Busca ayuda y liberación hoy. Dios pondrá en tu camino la provisión exacta si lo dispones en tu corazón.

  1. No escondas el problema.

Aunque sea vergonzoso, y la atadura te obligue a mirar al piso, no te escondas en tu vergueza. Muchas veces no es sencillo vivir con ciertas cargas, pero en el secreto y en la oscuridad, es donde el diablo puede hacer de las suyas. Aislado y escondido, siempre estarás cautivo. Busca que la luz entre a ese lugar espiritual, y no tengas miedo de lo que puedan decir o pensar. Muchas veces es en la vergüenza y en la exposisión, donde Dios más manifiesta su Gloria y su poder.

  • Poder en la Palabra y en la impartición.

Muchas personas solo buscan su liberación, o su milagro, sin dimensionar el rompimiento que origina la palabra. La liberación fue por la Palabra, y la sanidad fue por la imposición de manos. Muchas veces permanecemos insensibles a lo que Dios dice en el ahora, ignorando que ahí se esconde el rompimiento y la liberación. Busca alimentarte de una casa en donde se predique la Palabra revelada en el ahora, y no solamente  a un Dios histórico. Hay tanto poder en lo que decimos de Jesús, como en lo que hacemos en el Nombre de Jesús.

  • Una nueva identidad basada en lo que Dios dice que soy.

Ella se enderezó y glorificó, es decir, adoró a Dios. Cuando somos vaciados de algo malo, debemos inmediatamente llenarlo con algo bueno. Esta mujer comprendió que en el poder de la adoración, se encontraba su victoria completa y total. Comienza a darle gracias a Dios por lo que hace, pero también por lo que hará. No hay cautividad tan grande como su poder, no hay cárcel tan fuerte como su brazo libertador, y no hay atadura tan fuerte como su espada redentora, que rompe cadenas, libera de ataduras, redime de pecado, restituye lo robado y restaura plenamente la vida de sus hijos.

Oración de liberación (Repetir en voz alta)

Padre Celestial, vengo delante de ti, a renunciar a toda oscuridad, a todo secreto, a toda esclavitud en las regiones de mi alma, de mi mente, de mi cuerpo y de mi espíritu. Ahora mismo, declaro con mi boca que Jesucristo es mi Señor. Señor de mis emociones. Señor de mis pensamientos. Señor de mis decisiones. Señor de mis acciones.

Renuncio a toda atadura que esté operando en mi vida. (Identificar y Mencionar siete ataduras) Ahora mismo, en el Nombre de Jesús: son desarraigadas, dejan de operar, son revocadas y regresan al mismo infierno de donde salieron. ¡Por el poder del Nombre de Jesús! Recibo vida, recibo paz, recibo esperanza, recibo fe. Me levanto ahora mismo, con una nueva identidad, y con una nueva marca de victoria. ¡Cristo en mi, esperanza de Gloria! En el Nombre de Jesús, ¡Amén!

Ataduras que abortan tu destino ¡Nuevo!

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“Más los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese en la cárcel”. Jueces 16:21

Una persona puede experimentar ataduras en una, varias o todas las áreas de su vida. Existen diferentes géneros y tipos de ataduras. Ataduras viejas y nuevas, propias y generacionales, voluntarias e involuntarias, visibles e invisibles. Una atadura existe dentro de uno de estos seis grupos: ataduras físicas, emocionales, espirituales, culturales, sociales y económicas.      Cuando una persona está cautiva por una atadura, experimenta lo que Sansón experimentó en Gaza: girar en círculos en un molinete, dando vueltas en el mismo sitio sin poder avanzar, derrochando esfuerzo y energía para el beneficio de otro. Siempre habrá alguien que se beneficia de una atadura: el infierno y las personas que operan bajo las tinieblas. La persona que ha tenido una atadura por mucho tiempo, muchas veces no es conciente de esa atadura, hasta que es expuesta por la luz y el poder de Dios. A Sansón le arrancaron los ojos; esto proféticamente nos dice que donde no hay visión no hay avance, pero además predomina una atadura. Las ataduras traen ceguera espiritual, falta de visión, de entendimiento y de esperanza.

Si has estado experimentando todo esto ¡necesitas un urgente rompimiento que acabe con todas esas ataduras! Este artículo no ha llegado a tus manos por casualidad, sino porque ¡Dios hoy quiere comenzar un proceso de liberación para que experimentes su Presencia en el ahora y entres a su propósito!

1. ¿QUÉ ES UNA ATADURA?

Una atadura o una ligadura, es un elemento espiritual que impide el movimiento y el avance, aislando y destruyendo la libertad de una persona o una nación. Todo aquello que amarra a un punto fijo es una atadura. Las Escrituras utilizan diferentes figuras proféticas para ilustrar cómo opera una atadura: yugos, cuerdas, pesadas cargas, molinetes, grilletes y cadenas. Todos tienen algo en común: oprimen y atormentan.

Toda atadura o ligadura, con el paso del tiempo termina desarrollando un hábito y una conducta, que luego generan más hábitos y más conductas destructivas. Una atadura es también un ámbito espiritual de destrucción en donde se aceleran el deterioro físico, espiritual y moral de la persona. El alimento de las ataduras son el pecado contra Dios y la ausencia de Él. Es decir, cuando alguien no lidia a tiempo con una atadura, esta irá echando raíces hasta establecer otra atadura, y luego otra atadura en otra área, hasta que la persona queda en completa cautividad. En cambio cuando existe una comunión intima con Dios y una obediencia a su visión, propósito y diseño, día a día Dios va limpiando, sanando, liberando y rompiendo las ataduras cuando estas recién quieren arraigarse.

Las grandes ataduras comienzan con pequeñas puertas abiertas, y van creciendo y arraigándose al punto de convertirse en fortalezas y luego en maldiciones. Toma tiempo y rebelión que una atadura inicial se transforme en una maldición generacional.

Por ejemplo, las ataduras físicas tienen que ver con la manifestación demoníaca en el ámbito del cuerpo y la influencia que ejercen sobre el, aunque la raíz esté en el alma. Algunos ejemplos de ataduras en el ámbito físico se manifiestan en forma de vicios y son: uso de drogas, dependencia innecesaria de fármacos, alcoholismo, hábitos y conductas sexuales desordenadas y desenfrenadas, falta de higiene u obsesión por la misma, desordenes alimenticios que se manifiestan en la obesidad, la bulimia o la anorexia. Sansón había desarrollado una seria conducta viciosa y un estilo de vida desordenado en su sexualidad, en su llamado y en su identidad. Eso provocó que una atadura llevara a una fortaleza, y finalmente a la destrucción. Normalmente una atadura física tiene un equivalente en una atadura emocional y espiritual. Es decir, lo físico es reflejado en lo emocional.

Cuando Dalila intentó conocer el secreto de la fuerza de Sansón, Sansón le dio falsas respuestas, y a pesar de que Dalila intentaba poner en práctica la forma de quitarle la fuerza y la unción, Sansón seguía jugando con su secreto ¿porqué? Porque ya estaba en un nivel de atadura habitual que le impedía ver el peligro inminente. La persona que está bajo ataduras, en la medida que las ataduras se vuelven fortalezas y maldiciones, menos ve, menos oye y menos percibe lo evidente. Mucho antes de que le arrancaran los ojos, ya Sansón había perdido su visión. El castigo tuvo mucho que ver con su transgresión: su caída fue por lo que vio y lo sedujo, pero su final glorioso, tuvo que ver con lo que no vio pero logró destruir.

No obstante, Sansón le dio a Dalila tres falsas respuestas, que sin embargo contienen códigos proféticos que nos muestran más acerca de como operan las ataduras y en qué niveles y nos dejan importantes enseñanzas.

“Si me ataren fuertemente con siete mimbres verdes que aún no estén enjutos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres” Jueces 16:7

2. TIPOS DE ATADURAS.

Ataduras con mimbres verdes: Lo primero tuvo que ver con ser atado por siete mimbres verdes, y con un hechizo de sus propias palabras: no dijo que perdería su fuerza, sino “si me ataren me debilitaré y seré como cualquier de los hombres”. En esta instancia había perdido ¼ de su fuerza. Sus propias palabras comenzaron a tejer el comienzo de su final.
La palabra hebrea original para este tipo de ataduras es “kelub”, y se refiere a los mimbres utilizados para tenzar arcos y lanzar flechas.

También se refiere a los mimbres que se utilizaban para fabricar jaulas. Esto es muy interesante por dos razones: al enredarse con sus propias palabras Sansón estaba entregando su unción para la guerra y su discernimiento profético. Recordemos que la palabra “pecado”, no tiene que ver en su signifciado original tanto con maldad, sino mas bien con “errar al blanco”. Entonces, al declarar esto con sus propias palabras, el se estaba atando al error, y a la pérdida de su libertad. Entendamos esto: nadie pierde la unción de un día para otro, y nadie cae de la noche a la mañana. Toda caída, es una serie de errores y malas decisiones, que termina en un caos, pero se origina con algo pequeño. Los grandes desastres siempre comienzan con pequeñas mentiras y pequeñas “cesiones” que a la larga se terminan pagando muy caro.

Toda persona que experimenta una pérdida real de su libertad espiritual y emocional, se encuentra en este nivel. Muchas veces los mimbres son relaciones y personas que Dios no aprueba, personas que nos atan y maldicen con sus palabras, o malas decisiones que tomamos por ignorancia o falta de experiencia y madurez.

Ataduras con cuerdas sin usar:             Lo segundo tuvo que ver con ser atado fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado antes. Esto nos habla de ataduras al nivel del alma y las emociones. La palabra hebrea utilizada en este caso es “kjbel”, que significa “atadura que produce dolor”. Muchas personas no dimensionan el daño que su pasado le infringe a su presente y a su destino profético, y toda atadura que causa dolor, tiene que ver con esto. Cuando no resolvemos los asuntos de nuestro interior por medio de la liberación y la sanidad, esto se convierte en algo peor, y origina que el dolor y la culpa se propaguen a otras áreas de nuestro ser, incluso nuestro cuerpo. Cuando un recuerdo, al traerlo al ahora, trae dolor y sigue causando angustia e impotencia, se está manifestando este nivel de ataduras.

Proféticamente, las cuerdas también nos habla de territorios y dominios. Al ser atado con cuerdas, él estaba cediendo su territorio asignado. Nuevamente se ató con sus propias palabras al decir: “si me ataren, me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres”. En esta instancia ya había perdido la mitad de su fuerza. Una persona que ha experimentado pérdida de su familia, ministerio, capital, de sus bienes, de su área de influencia y de aquello que en un momento tuvo y ya no tiene, está en este nivel de ataduras.

Ataduras con trenzas de su cabeza a una estaca:      Lo tercero tuvo que ver con tejer siete guedejas (trenzas) de su cabeza con tela y asegurarlo a la estaca. Notemos que el primer tipo de ataduras, los mimbres verdes, alcanzó al cuerpo; el segundo tipo de ataduras alcanzó al alma y las emociones; y este tercer tipo de ataduras de su cabello a una estaca clavada en tierra, alcanzó la cabeza, es decir el espíritu, el hombre interior y la unción que este portaba.

Cuando hablamos de las trenzas, es una figura profética de los pensamientos y las decisiones, y en el caso de Sansón, estaba relacionado directamente con su identidad. Es decir, el estaba diciendo proféticamente, ato mi unción y mi llamado a una estaca clavada en la tierra. Cada vez que el infierno logra controlar la mente trayendo depresión, angustia, verdades contaminadas y pensamientos tóxicos cargados de autocompasión y reproches, es porque hay una estaca clavada a la tierra, que está transmitiendo la maldición de ella.

El hecho de que esta atadura tuviera que ver con su cabeza, nos habla de la abdicación de su autoridad y su medida de unción. Lo que él creía que era un engaño a Dalila, era en realidad un engaño hacia él mismo. Jamás satanás puede operar en una vida, un territorio o una nación si alguien no le otrogó el derecho legal de hacerlo. En el caso de la tierra, quien se lo dio fue Adán, pero en el caso de cada individuo, a lo largo de nuestra vida vamos cediendo derechos legales. Cada estaca clavada en la tierra, tiene que ver con la legalidad con la que el infierno está operando. Sansón no se dió cuenta, de que antes de revelar el gran secreto y de la posterior gran caída, primero había sido atado por sus propias acciones, por sus propias mentiras y por sus propios enemigos.

Los límites fueron puestos por Dios para protegernos, pero en este caso, todos los límites que lo protegían, habían sido violados sistemáticamente, a tal punto que ya cuando al final Sansón revela el secreto de su fuerza, su unción había sido drenada por causa de las ataduras a las que el mismo se había amarrado. La estaca fue el paso previo a la caída. En el momento en que Dalila ató sus cabellos a una estaca, usurpó la autoridad y la unción del cielo, clavándolo y amarrandolo en la tierra llena de maldiciones. Tomó lo que Sansón tenía del más allá, y lo clavó con una estaca a las limitaciones del más acá. ¿Cuantas personas existen hoy con poderosos llamados, y con dones sobresalientes, pero con su propósito clavado a una estaca por causa de una mala decisión o una mala relación?

3. ATADURAS SECUENCIALES.

En el primer episodio, cuando Sansón mencionó los mimbres verdes, alertó que debían ser siete. Cuando nuevamente en el segundo episodio de las cuerdas y en el tercero de las trenzas, también fue específico en que debían ser siete. Cuando el profeta Eliseo le dijo a Naamán que se sumergiera en el río, también le dijo que fueran siete.

¿Porqué siete? Porque siete es un número que, además de su conocido significado de perfección, también nos habla de ciclos espirituales y secuencias tanto como para atar las maldiciones del diablo, como para desatar las bendiciones del cielo. La semana tiene siete días y nos habla del ciclo del tiempo, la creación fue hecha en siete días y nos habla de secuencias espirituales, Dios ordenó a Israel dar siete vueltas alrededor de Jericó y nos habla sobre la destrucción de fortalezas, mientras Jesús ordenó perdonar a nuestros enemigos setenta veces siete y nos habla acerca de los ciclos infinitos del perdón y la misericordia de Dios.

El hecho de que Sansón estuviera atado a un molino que giraba en círculos, nos habla claramente de que las ataduras espirituales operan en forma secuencial y cíclica. Es decir, hay un patrón común y distintivo en la forma de accionar del infierno, y en la medida que lo identificamos, lo exponemos y nos liberamos, pierde su fuerza, su efecto y su poder.

Esta es la secuencia de una atadura:

 Primer nivel: Argumento: Toda atadura comienza con un argumento. Un argumento es un pensamiento contrario a la Palabra de Dios, a su santidad y a su voluntad. Los argumentos nacen de la carne y la razón. El primero en argumentar contra Dios fue Lucifer, por lo tanto, una de las primeras semillas que se sembró de pecado tiene que ver con argumentos. La caída de Adán y Eva fue articulada con una serie de varios argumentos bien fundamentados, pero falsos, fundamentados en la razón y en el saber, y querer saber. Lo primero que hizo para llevar a Eva a un plano de argumentos, fue aislarla, seducirla y tentarla con aquello que no tenía y no podía comer. Los argumentos trabajan en el marco de la razón, la soledad y la seducción. Esos argumentos del infierno suenan muchas veces coherentes y hasta justos, pero solamente suenan así. La única paternidad del diablo en la Biblia, es la mentira: y los argumentos contra Dios son el nivel mas alto de engaño y son el nudo inicial de una gran atadura. Antes de comenzar a sembrar un argumento, el infierno hace lo posible por aislar a la persona, y en medio de la soledad, comenzar a operar. Por eso, Jesús envió a sus discípulos de “dos en dos”.

Por ejemplo, alguien que no fuma, pero toma en su mano su primer cigarrillo, va a oír una voz suave que le dice: ¿porqué no hacerlo? ¡Te mereces descargar toda tu ira y frustración con este cigarrillo! La adicción nunca entra con su rostro más oscuro, sino con la dulzura de los argumentos porque los argumentos son la antesala a las ataduras. Los argumentos siempre operan en la base del “yo” y del ego. Cuando una Palabra viene de Dios para romper un argumento, lo primero que mata es el “yo”.

Segundo nivel: atadura inicial y eventual. Luego que el argumento es sembrado, todo argumento lleva a la acción, entonces esto tiene que ver con el pecado inicial y primario. El perdón y la liberación son las armas más poderosas para desterrar y cauterizar el efecto de esta atadura. La atadura inicial es como una semilla que necesita una tierra preparada en donde crecer y multiplicarse. Cuando una persona maldice, planifica una venganza, insiste en recordar episodios traumáticos de su vida, o permite que su mente se convierta en un río de suciedades y basura, la atadura encuentra el terreno ideal en donde establecerse. Si una atadura encuentra un corazón arrepentido, quebrantado, humillado y dispuesto a la Presencia de Dios, no puede prosperar.

Tercer nivel: Atadura habitual. La atadura habitual es el nivel en donde se reproduce una actitud a tal punto que termina formando un hábito y con el hábito, una conducta. Esto abarca palabras, pensamientos, intenciones y hechos concretos. La fuerza de la atadura habitual está en la no confesión del pecado. Cuanta menos luz entre, más oscuridad habrá en el secreto.

Muchas veces guardamos y escondemos lo que hemos hecho o sido, por miedo a la religión o al qué dirán, pero es justamente ahí donde la atadura se transforma en hábito, donde tiene el beneficio de la oscuridad. Dios es luz y en Él no hay oscuridad. Cuando una persona llega a este nivel, ya ha comenzado a dar la primera vuelta del molino de la esclavitud. La atadura habitual termina generando una dependencia peligrosa en donde la persona pelea por ser libre y romper esa fuerza que la mantiene atada, pero ya no puede. En el caso del alcohólico o del que tiene un vicio, esto se da cuando ya no puede controlar ni controlarse en el consumo del alcohol, en el caso del mentiroso, tiene que ver con que en todo lo que dice o hace, agrega u oculta algo, o tergiversa las cosas de lo que realmente son y todo lo hace casi sin ser consciente. Todo aquello que escapa de tu control y tu dominio propio, es una atadura de carácter habitual que ha generado una conducta que necesita ser liberada.

Cuarto nivel: Atadura de raíz expansiva. Este es el nivel de atadura en donde la persona comienza a ser contaminada entre un área a otra de su ser por una raíz. De la misma manera en que una célula cancerígena se expande por el cuerpo y genera una metástasis, este nivel de atadura es multiactivo y peligroso.

Por ejemplo, la falta de perdón por heridas o una traición, terminan generando un problema de osteoporosis o artritis degenerativa, o el dolor de una pérdida dolorosa termina convirtiéndose en una adicción a las drogas. Muchas ataduras espirituales y mentales tienen un triste descenlace en el cuerpo y una gran cantidad de enfermedades tienen origen en ataduras que se fueron expandiendo.

Todo comenzó con algo simple y puntual, pero que con el paso del tiempo fue ganando lugar y territorio hasta convertirse en algo que no deja de crecer, intoxicar y matar. Así como un cáncer va destruyendo a las células buenas, y va empoderando las células malas, una atadura de raíz expansiva hace el mismo proceso.

Quinto nivel: Ataduras con fortalezas.

Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.

La atadura con fortaleza es cuando alguien ha edificado y establecido su vida en torno a esa atadura, de manera que al venir el poder de Dios para sanar o liberar, la fortaleza que ha edificado alrededor de esa atadura, impide el fluír del Espíritu Santo. Donde hay una fortaleza, nadie entra y nadie sale. Por ejemplo, una persona que sufrió el abuso, y queda marcada de por vida por ese episodio, asume un papel de víctima, de debilidad o de rechazo hacia el género de la persona que le abusó, y de esa manera queda edificada una fortaleza alrededor de esa atadura. Donde existe una fortaleza, gobierna un hombre fuerte. En este nivel, la persona está bajo posesión de un demonio dominante, que mantiene una estructura activa de pecado y tinieblas. Si la atadura tiene que ver con enfermedad, el espíritu enviado es de sufrimiento, auto compasión, dolor o enfermedad. Si la atadura tiene que ver con problemas espirituales, es enviado un espíritu de iniquidad, hechicería y manipulación que controla y domina la mente de la persona. Muchas fortalezas están constituidas con mentiras e intrigas para proteger el pecado oculto, es decir, edificar una fortaleza para salvar las apariencias. Otras fortalezas están constituidas por el aislamiento y la soledad absoluta. Cuando Jesús habló de atar al hombre fuerte y tomar su palacio, se refería a este nivel de liberación. En esta instancia, es importante saber que primero hay que derribar esa fortaleza con ayuno y oración, para luego liberar el alma de esa atadura dominante.

Identidad basada en la atadura. En este nivel, luego de que la persona haya edificado fortalezas para proteger a la atadura, la persona asume una identidad absolutamente igual a la atadura que no le deja vivir. La identidad de Gedeón estaba basada en una atadura: el creía que era un cobarde, él creía que era un inútil, pero Dios veía por encima de las ataduras de Gedeón a tal punto que le dice: “varón esforzado y valiente”. En este nivel de atadura, la persona deja de estar en esclavitud para convertirse en un esclavo, de tener una enfermedad, a ser un enfermo. Que hayas cometido un error, no significa que eres un error. Que hayas fracasado, no significa que seas un fracaso. El enemigo gana sus grandes batallas, cuando logra ganar y suplantar la identidad original de la persona por una identidad falsa.

Maldiciones generacionales

El último nivel de atadura, tiene que ver con la herencia de los padres a los hijos. Llega un momento en que la atadura forma parte de la identidad, y esta se transmite por sangre a las generaciones posteriores. Esto explica porqué hay familias enteras y naciones enteras atadas y amarradas a un patrón común. Las ataduras del primer Herodes, se convirtieron en maldiciones generacionales hasta la tercera y cuarta generación. Todos persiguieron a los enviados de Dios, todos siempre estuvieron a un paso de entregarse y hacer lo correcto, y todos murieron de la forma mas terrible. La peor herencia que le puedes dejar a tus hijos, es saber que han existido maldiciones y ataduras por generaciones, pero no hacer nada para cortarlas y detener su avance.

Hoy, en el Nombre de Jesús, recibe libertad de toda atadura, de toda influencia pasada o presente, y declara con tu boca esta oración de liberación repitiendo en voz alta:

– Padre Celestial, vengo ante ti en el Nombre de Jesús

– Para darte gracias porque en la Cruz del Calvario

– Tu sangre se derramó por mi sanidad pero también por mi liberación

– Ahora renuncio a toda influencia, obsesión, posesión y opresión demoníaca

– Que haya venido a operar en mi vida por decisiones mías o de mis ancestros

– Cierro las puertas de mi vida a toda influencia de demonios y hecho fuera de mi vida todo mal

– Mencionar y renunciar a las ataduras que han sido de influencia en la familia: ____________________________

– Se corta ahora toda raíz de amargura, falta de perdón, odio y venganza

– Mi mente se hace una con la mente de Cristo. Cristo y yo somos uno, en el ¡poder del uno!

– Soy libre de toda palabra, pensamiento, intención o actitud que trajo ataduras en mi pasado

– Confieso con mi boca que: “Si el hijo me liberta, seré verdaderamente libre”.

– Ahora mismo ¡Soy libre en el Nombre de Jesús! (Repetir siete veces) ¡Amén y Amén!

Dr. Gonzalo Dominguez

Discernimiento en tiempos de crisis ¡Nuevo!

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“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernirespiritualmente.” (1 Corintios 2:14)

Los sentidos naturales y los sentidos espirituales

El hombre natural tiene cinco sentidos, que son el tacto, la vista, la audición, el gusto y el olfato. Es bajo esta ley de los sentidos que operamos y tomamos decisiones en el mundo natural y Dios nos creó de esta manera. De la misma manera, el espíritu tiene sus sentidos y opera bajo sus leyes, y estos sentidos son la comunión, la conciencia y la intuición (1). En el prinicipio, el hombre tenía una armonía perfecta entre sus sentidos espirituales y sus sentidos naturales. Ambos trabajaban en convergencia, se complementaban y eso hacía de Adán un “super hombre” con “super sentidos”. Lamentablemente, después de la caída, el alma del hombre cobró protagonismo y alteró el orden original de Dios, que es espíritu, alma y cuerpo (1 Tes. 5:23), para comenzar a vivir nuestra vida como seres bajo la maldición del pecado y con el orden de Dios en completo desorden: cuerpo, alma y espíritu.

El desarrollo de los sentidos espirituales

El discernimiento o la intuición, se pueden definir como “el sentir del espíritu” y muchas veces se presentan sin causa ni razón aparente. (2) El discerimiento tiene un origen eterno, es un sentido sobrenatural y opera por medio del espíritu del hombre. No está limitado a lo que vemos y oímos, sino que se alimenta de lo que Dios ve, lo que Dios oye y lo que Dios dice. Intuir o discernir es mirar con nuestros ojos espirituales la realidad de la tierra, desde la óptica del cielo y de Dios.

“Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”. (1 Juan 2:20)

No es lo mismo saber, que conocer. El “saber” corresponde al ámbito de la razón, mientras que el “conocer” corresponder al ámbito del espíritu y de la intimidad con algo o alguien. El conocer en el contexto de Dios, tiene que ver con involucrarse con una verdad, a tal punto de ser “uno” con esa verdad (3). La intuición o discernimiento nos permite tomar decisiones y rumbos, aún sin tener el panorama del todo claro desde el punto de vista humano y racional. Casi siempre nuestra intuición opera en contra de toda lógica y toda razón.

El discernimiento es la tecnología de la fe. La intuición opera en el espíritu del nuevo hombre, de la misma manera que los instrumentos de aeronavegación en un avión lo hacen dentro de la cabina del piloto. Y aunque el piloto de ese avión tenga poco o nada de visibilidad por niebla o tormenta, sí tiene conocimiento e información de donde está, a qué altitud y a qué velocidad gracias a sus instrumentos de navegación, y más allá de lo que pueda ver o no, podrá aterrizar a salvo su avión y a las vidas que transporta. El discernimiento es el sentido que Dios puede usar para decir no, para dar una orientación o para prevenir un peligro, una situación o una mala decisión.

El Apóstol Rubén Arroyo, en su libro “El conocimiento revelado” define las funciones del hombre interior de esta manera: “El hombre interior es el receptor el reino de los cielos para un creyente. Y por eso pertenece a esa dimensión profética. El espíritu del hombre es su “ser interior”. Y posee sentidos equivalentes a los del hombre exterior para percibir, discernir, detectar, identificar, interpretar, conectarse y relacionarse con el mundo espiritual.” (3)

“Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en Él.”(1 Juan 2:27)

Abraham era un hombre que a pesar de todos sus errores, caminó, ejercitó y tomó la mayoría de las grandes decisiones de su vida sobre las bases de la fe y el dicernimiento. Abraham y Lot son excelentes ejemplos acerca de la diferencia que existe entre caminar según la intuición y caminar según el instinto, mientras uno caminaba detrás de una visión, otro caminaba detrás de una ambición. “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”  (Hebreos 11:27)

Abraham conocía por medio de la intuición y el discernimiento, el propósito y el cumplimiento de las promesas de Dios. En cambio Lot, tomó decisiones por lo que veía y oía con los sentidos naturales, sepultando completamente el sentido de la intuición y el discernimiento.

Viendo más allá de lo que se ve

Muchos hombres y mujeres de la Biblia, cometieron sus más grandes errores guiados por lo que veían en la circunstancia de lo natural, en lugar de ser guiados por lo que no se veía, en lo sobrenatural.

Eva fue seducida por la serpiente, pero pecó porque se dejó llevar por lo que veía:

“Y VIO (5) la mujer que el árbol era bueno para comer.” (Génesis 3:6)

Lot, por causa de lo que veía decidió llevar a su familia a Sodoma y Gomorra y trajo maldición y muerte a su casa:

“Y alzó Lot sus ojos, y VIO (6) toda la llanura del Jordán”. (Génesis 13:10)

Raquel, la esposa de Jacob, permitió que la amargura y la envidia llenaran su corazón por causa de lo que veía:

VIENDO (7) Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana”. (Génesis 30:1)

Los hermanos de José decidieron deshacerse de él, cuando fueron guiados por su instinto en lo que veían:

“Y VIENDO (8) sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.” Génesis 37:4

Luego de que Josué y todo Israel perdieran vergonzosamente la primera batalla por la toma de Hai, Dios reveló el pecado oculto de Acán y esta fue su respuesta:

“Y Acán respondió a Josué (…) VI (9) entre los despojos un manto babilónico muy bueno (…) lo cual codicié y tomé.” (Josué 7:20 y 21)

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, LOS DESEOS DE LOS OJOS (10) y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre sino del mundo.”            (1 Juan 2:16)

Mientras que el instinto casi siempre opera dentro del ámbito de la necesidad y la urgencia del momento, la intuición y el discernimiento lo hacen dentro del ámbito del propósito. Cuando Sarai le expuso su plan de que la sierva Agar le diera un hijo a Abraham, no lo estaba haciendo bajo el discernimiento de los tiempos y del propósito, sino bajo el instinto y por la urgencia de la necesidad del momento. Muchas veces nosotros también actuamos así, guiados por las circunstancias, vamos en contra del propósito y la voluntad de Dios.

Si en medio de una crisis, las circunstancias logran convencerte de que eso que ves y oyes es tu verdadera realidad, posiblemente termines actuando por instinto, y no por discernimiento y asumiendo un hecho pasajero y cambiante, como una verdad absoluta e irrevocable.

Oportunidades ocultas

El secreto que esconden las crisis, es que detrás de cada una de ellas, hay una oportunidad que solo puede ser descubierta por medio de la intuición y el discernimiento de las cosas. Frente a la crisis contra Goliat, David vio la oportunidad que nadie veía. Frente a la crisis de fe de los diez espías que fueron a la tierra prometida para traer un reporte, diez se movieron por instinto, y dos por intuición y discernimiento de los tiempos y las circunstancias. Diez tomaron decisiones desde lo que veían sus ojos, y desde la verdad contaminada de sus corazones, mientras que dos tenían desarrollado al máximo el sentido de la intuición para ver en esos gigantes una oportunidad de avanzar y conquistar.

Las grandes oportunidades se esconden detrás de grandes momentos de crisis y son esas oportunidades bien aprovechadas, las que tienen el potencial de cambiar el destino y la vida completa de una persona. La presión que ejerce una crisis, hará que actúes por intuición y discernimiento, o por intuición, y dependiendo de cuál de los dos sentidos utilices, verás los resultados. Jesús capitalizó momentos claves de crisis para traer grandes revelaciones del Reino de Dios y su poder.

La revelación del propósito de Dios

Fue gracias a una gran crisis que Pedro dejó de ser un pescador del mar, para ser un pescador de hombres. Jamás se hubiera encontrado con su propósito si las barcas y las redes seguían llenas.

Muchos aspectos del propósito de Dios para tu vida, te serán difíciles de encontrar mientras tus barcas estén llenas, mientras tus graneros estén rebosados y mientras pienses que todo está en orden. Cuando volvieron a echar las redes al mar, las barcas se llenaron por completo y por poco se hundían. Si les hubiera ido relativamente bien en las primeras horas de la noche y de la pesca, jamás se hubieran encontrado con el Dios de la multiplicación.

Muchas veces necesitamos “no tener” para “poder tener” un encuentro con el Dios que sí “tiene”, porque mientras tengamos, nuestro instinto nos impide recibir la revelación correcta de que Él es el Dios de la provisión.

Fue gracias a una crisis que Jesús se pudo revelar como la resurrección y la vida, varios días después de que Lázaro muriera. Fue una crisis de vida, de valores y de principios, lo que provocó que la mujer samaritana tuviera junto al pozo un encuentro con Jesús. Su vida había sido un fracaso, su pasado era malo, su presente era malo, pero dentro de ella había una necesidad de adorar y de hacer lo correcto. La crisis la llevó a encontrar la respuesta final a todas sus preguntas.

Fue en medio de una crisis mientras huía de Esaú, que Jacob se encontró con Dios en Bethel. En medio de la oscuridad de su noche, llegó a un lugar de luz. Mientras su cabeza se apoyaba sobre duras piedras, sus ojos se abrían al sentido de la intuición y el discernimiento para ver y oír una dimensión hasta entonces desconocida para él. Jamás hubiera habido un Bethel ni un Peniel sin un Esaú persiguiéndolo. No hubiera habido un Abel sin un Caín, ni un José sin sus hermanos, ni un David sin un Saúl, ni una Esther sin un Amán.

Un gran hombre de Dios al que aprecio y admiro de todo corazón, escribió esto: “Los peores enemigos de nuestro camino, son los mejores enemigos de nuestro destino” (Apóstol Rubén Arroyo)

Dr. Gonzalo Dominguez Pacaluk

Enemigos de la Inteligencia Espiritual

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La inteligencia espiritual es la capacidad que Dios nos ha dado de ver, sin ver; de oír, sin oír; y de saber las cosas más allá de nuestros sentidos y de nuestra razón. Es el desarrollo y el gobierno del hombre interior y espiritual. A diferencia de nuestro cuerpo y alma, nuestro espíritu no está limitado a los factores externos como son el tiempo, las circunstancias y las emociones. Un abogado necesita la inteligencia espiritual para tener la palabra y el argumento oportuno en el medio de un juicio frente a un jurado o un juez, aun la necesita antes de tomar un caso o defender a una persona.  Un comerciante la necesita para hacer una compra grande y aumentar su stock antes de saber en lo natural, que los precios subirán, pero conociendo de antemano lo que Dios ya le mostró. Una maestra la precisa para discernir lo que pueda estar operando en la vida de ese alumno rebelde e inquieto. Un ingeniero la precisa para saber que, a pesar de no verlo y no poder comprobarlo, se puede estar generando una falla estructural potencialmente trágica. Un minero la necesita para correr a tiempo antes de que un derrumbe ocurra. Un médico para evitar la muerte de un paciente, aun cuando su evolución es favorable y normal. ¡Todos necesitamos la inteligencia espiritual en este mundo natural!

Al desarrollar una vida guiada por el gobierno del espíritu en contra del gobierno del alma y de todo lo que engloba lo natural, es de esperarse que se levanten enemigos contra los cuales debemos pelear, algunas veces batallas cortas y otras veces, batallas largas. Muchos de estos enemigos de la inteligencia espiritual, quedan casi vivos, por la ley del incremento. Nunca se puede pasar a un nivel mayor o más grande, si primero no hay una batalla. Pero cuando peleamos, y ganamos, nos ensanchamos, crecemos y somos aprobados. Sería fácil fluir si no hubiera dificultades, pero aún un nadador necesita del agua para ser un nadador y el atleta necesita la montaña para estar en forma y poder correr en la llanura.

Algunos de los enemigos de la inteligencia espiritual son:

El Intelectualismo y la Razón

Hay personas que por su formación y sus estudios, desarrollaron una estructura de pensamiento fundamentada en la razón, con un pensamiento igual o similar a este: “pruébame aquello que hablas”. La inteligencia espiritual se basa, no en lo que podemos probar, sino en lo que podemos creer, sin ver. No malinterprete mis palabras, porque yo defiendo acérrimamente que estudiemos, nos capacitemos y desarrollemos al máximo nuestro potencial como seres humanos. El evangelio del ahora dignifica, y a muchas generaciones hemos perdido por creer que estas cosas eran solo para el mal llamado “mundo”.

Pero estamos hablando de dos realidades opuestas, paralelas, y a su vez, superpuestas. En ese contexto, quiero que meditemos lo siguiente: La razón requiere de pruebas. Las pruebas son evidencias, evidencias de lo que se ve, y se puede comprobar. Ese es el pensamiento racional, que nos puede ser útil en ciertas esferas de influencia terrenal, pero no en el ámbito de las decisiones espirituales. Cuando somos guiados por el Espíritu de Dios, compramos sin dinero, alcanzamos sin tener lo suficiente cuando otros tienen todos los recursos y no lo alcanzan, estudiamos carreras y posgrados que estaban completamente fuera de nuestro alcance económico o social, ponemos las manos sobre la peor de las enfermedades y aún el más sombrío diagnostico queda anulado.

 “¿Cómo se explican ustedes que un solo israelita hizo huir a mil soldados? ¿Cómo se explican que dos soldados hicieron huir a diez mil? ¡Si yo no cuidara de ustedes ni les hubiera dado la victoria, ustedes no habrían podido vencerlos!” Deuteronomio 32:30 (Traducción Lenguaje actual)

En el ámbito de la razón, en las matemáticas de la tierra, dos más dos son cuatro, porque imperan la lógica y el pensamiento empírico. Cuando estudiábamos matemática, en la escuela, o en la universidad, haciendo una ecuación u otro tipo de operaciones, casi siempre el maestro o la maestra nos pedía que comprobáramos el resultado por medio de otra operación. En el mundo natural, todo debe ser “comprobable”. El hombre natural no puede creer en aquello que no puede comprobar. Afortunadamente para mi espíritu, pero lamentablemente para mi incipiente carrera de arquitectura, este servidor casi nunca podía comprobar el resultado de sus operaciones matemáticas, y mucho menos sus cálculos estructurales. Como resultado, mis grandes e imponentes complejos residenciales y comerciales, construidos con toda lógica y con toda educación, siempre terminaban desmoronados y en la ruina antes siquiera de salir de los planos, así que los cálculos y yo nunca fuimos amigos del todo. Los años de la universidad pasaron (para tranquilidad del lector, me dediqué a las letras) pero una cosa tengo presente: ya casi no hago cálculos cuando se trata de los sueños de Dios. No es que tenga una gran fe rompe montañas, o que haga alarde de una temeraria imprudencia, pero simplemente hay cosas que Dios me ha enseñado a no mirarlas, no comprobarlas y no calcularlas. Así empecé mi llamado a las naciones, con solo un pasaje de ida.

“Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:29

Un pastor amigo quien junto con su iglesia se lanzaron en la aventura de construir el auditorio más grande de la ciudad, me contaba que durante los tres años que duró la edificación de ese grandioso edificio, le ordenó a sus pastores asociados, a sus ingenieros y arquitectos, que nunca, bajo ninguna circunstancia le mostrasen los números, hasta tanto estuviera acabada la construcción. Un gran escritor a quien admiro y mucho, lo expone de esta manera: la diferencia entre nuestros sueños humanos y los sueños de Dios, es que los sueños de Dios son simplemente imposibles de realizar sin Dios operando lo sobrenatural para hacer realidad ese sueño. La Biblia entera de tapa a tapa, es una colección imponente de historias sobrenaturales. Un hombre que llenó su arca de animales que vinieron voluntariamente de toda la tierra, unos ancianos que se convirtieron en padres primerizos cuando estaban casi llegando a los cien, un general en plena guerra que le ordenó a al sol y a la luna detenerse en pleno día, una mula que era profeta y una ballena que servía como hotel submarino de profetas, un pescador que caminaba sobre el agua en plena tormenta y un evangelista con poco tiempo que fue tele transportado de un lugar a otro en cuestión de segundos por asuntos del Reino.

La razón y el intelectualismo quedan despedazados y paralizados cuando un hombre o una mujer de Dios colocan el orden de Dios en su propio orden, y se deja llevar por el poder del espíritu y la fe.

La Realidad y los Hechos

Un hijo espiritual en Chile, vino a una de nuestras conferencias en la ciudad de Antofagasta, y fue tremendamente impactado por el poder de Dios. Durante los tres días que duró la conferencia su espíritu se fue llenando de lo imposible, para hacerlo posible. Cuando regresó a su ciudad, le trajeron un niño al que le habían amputado un brazo unos centímetros por debajo del codo. Este hombre, pasó por encima la ley de la realidad y los hechos. Pensando bajo la ley de los hechos, era un niño sin brazo, pero actuando bajo la ley del espíritu, si Dios le dio una vez un brazo, ¿Por qué no podría darle dos veces un brazo?, así que lleno del Espíritu de Dios y gobernado por su hombre espiritual, le ordenó al brazo del niño que comenzara a crecer. Cuando llegó la cita con el médico que iba a ponerle la prótesis, ¡no se la pudieron colocar porque el brazo había comenzado a crecer! Y esto volvió a repetirse en cada una de las siguientes consultas, debido a que cada vez el brazo continúa creciendo más y más hasta el momento de escribir este libro.

Bajo ese mismo espíritu, oró por una niña que tenía un brazo más corto que el otro, y en un acto de fe, le estiró los brazos ¡y los brazos quedaron completamente parejos!

La realidad y los hechos, responde a lo que se ve, lo que se siente, lo que se toca y lo que es tangible. Bajo esa ley, un análisis de sangre puede arrojar diabetes, el banco enviar una carta de embargo, un hijo rebelde querer irse de casa y un jefe irritado ordenar un despido. Esos son hechos, y los hechos se ven. No los podemos negar, porque la negación no soluciona los problemas. Muchos confunden declaraciones proféticas con negaciones, pero no es lo mismo. Sabemos que el problema está, que es una realidad, pero dentro de ese cuadro de hechos, existe algo llamado “choque de realidades”. Un “choque de realidades” es cuando una realidad mayor se sobrepone a una realidad menor, y simplemente, la absorbe.

La máxima realidad que existe en todo el universo, y aun en la eternidad, es la Palabra de Dios mismo. “Cielos y tierra pasarán, mas mi palabra no pasará”. Cuando le hablamos a la realidad menor (los problemas, las enfermedades, las circunstancias) desde una realidad mayor (Dios y su palabra) tenemos como resultado que sometemos a la realidad menor, a la ley de la realidad mayor. Veámoslo de esta manera: Mi mejor amigo y hermano Andrés y yo ministrábamos juntos en Chile en una conferencia de avivamiento. En ese auditorio, estaba sentada una mujer que había viajado horas para asistir, y que por años también sufría de terribles hemorragias. Tan severas, que utilizaba pañales todo el tiempo y tenía un alto grado de anemia Había estado a punto de no asistir a la conferencia por el miedo a la vergüenza de que sucediera un “accidente” mientras dormía en la casa de otras personas. Durante una plenaria, mientras se enseñaba, se mencionó el milagro de la mujer que por 18 años había sufrido de flujo de sangre, a modo de ejemplo. Esta mujer pensó dentro de sí “como me hubiera gustado ser yo aquella mujer Señor” y al instante que pensaba estas palabras, comenzó a sentir un fuego abrazador en su abdomen. Por primera vez, luego de años de vergüenza y sufrimiento, esa noche no tuvo ninguna pérdida de sangre, y a partir de ese día comenzó a dormir sin pañales ¡Dios la había sanado! ¿Qué operó? La ley de la realidad mayor: Una Palabra de Dios es suficiente para revocar los hechos y la realidad que nuestros sentidos perciben.

Conformismo

Uno de los males que más ha detenido a miles de personas en el mundo y en las iglesias, es el hecho de que al alcanzar cierto bienestar, determinados logros, o determinados objetivos, el alma comienza a frenar al espíritu, con este pensamiento: – “Si ya tengo trabajo y un ingreso relativamente bueno, ¿para qué seguir superándome?”, “Si ya casi todos en mi familia fueron salvos, ¿por qué sigues clamando por aquel que aún no lo es?”, “Si en mi iglesia ya somos 100, y estamos felices, tan cómodos y nos amamos tanto … ¿Qué necesidad de seguir creciendo?”.

El conformismo, al igual que el miedo y el temor, nos detiene y nos paraliza. Hubo una vez un alpinista, quería alcanzar la fama al escalar una altísima montaña completamente solo. Conforme iba ascendiendo, se fue haciendo tarde hasta que lo sorprendió la noche. Se encontraba sin poder ver absolutamente nada y con un frío abrasador. Escalando una pared a pocos metros de la cima resbaló y sentía como caía al vacío sin poder ver nada por la espesa oscuridad, hasta que la cuerda se le enredo en el pie y quedo colgando en el aire.

En medio del accidente, comenzó a gritar con desespero: – “¡Ayúdame Dios mío!”.

Se escuchó la voz del cielo que le contestó: -¿Qué quieres que haga? -“Sálvame Dios mío” respondió el alpinista -¿En verdad crees que te puedo salvar? -Sí señor, confío en ti. -Bien, entonces corta la soga. Hubo un momento de silencio y el alpinista se aferró aún más a la cuerda. Al día siguiente los rescatistas encontraron al hombre colgado, muerto, congelado y agarradas sus manos fuertemente a la cuerda… Estaba a tan solo 4 pies del suelo. En el Reino de Dios, absolutamente todo lo que tiene vida, crece, se desarrolla y se multiplica. Cuando paramos de crecer en cualquier área, no solo detenemos esa área en particular, sino todas las demás. No te conformes a ser un espectador. No te conformes a estar solamente en las tribunas. No te conformes a lo que eres, ni a lo que tienes, ni a lo que haces.

Algunas de las raíces más comunes del conformismo, son el cansancio de pelear sin ver los frutos, el desánimo, la inercia, el desgano. Para arrancar estas raíces, necesitamos volver al poder. El poder sobrenatural, el poder de la resurrección. El poder que salió de la boca de Jesús cuando dijo:

“… no tengas miedo. Yo soy el primero y el último, y estoy vivo. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre, y tengo poder sobre la muerte”. (Apocalipsis 1:17-18)

Las Emociones

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?. Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón…” Jeremías 17:9 – 10

Tal vez sea por las emociones, que muchas veces se nos hace difícil tomar decisiones espirituales en un mundo natural. Las emociones, provenientes del corazón, amplificadas por el alma y ejecutadas por la mente, son completamente engañosas. Las emociones se guían por circunstancias, por lo que ven nuestros ojos, oyen nuestros oídos y siente nuestro corazón. Las cárceles están llenas de hombres y mujeres, que actuaron motivados por una emoción circunstancial, y terminaron asesinando, asaltando, hiriendo, o destruyendo la vida de alguien más. Esas mismas personas, hoy lloran arrepentidas el haberse dejado gobernar por las pasiones del momento.

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. 2 Tim. 2:22

¿Es malo entonces expresar las emociones? No, de ninguna manera. Dios nos creó con una faceta emocional que nos distingue y nos destaca como seres humanos. Las emociones forman parte de nuestra identidad. Lloramos, reímos, amamos, odiamos, creemos, confiamos, anhelamos, y nos compadecemos, entre tantas cosas. Las personas que reprimen sus emociones, por lo general intensifican y agudizan sus problemas y eso termina siendo más peligroso. El asunto de las emociones, no se trata de tenerlas o no, porque las tenemos, o de manifestarlas o no, porque de lo contrario no seríamos seres vivos. El problema comienza cundo somos gobernados por las emociones circunstanciales y momentáneas, y no por nuestro espíritu mediante el Espíritu de Dios.

Las emociones responden al ámbito del alma y de la mente, es decir, los cinco sentidos.  En cambio, la Palabra de Dios responde al ámbito del espíritu y entramos a este ámbito, solo por medio de la fe. Entonces, las decisiones emocionales se toman en base a  lo que vemos, sentimos, y oímos, mientras que las decisiones espirituales se toman en base a lo que Dios dice, Dios siente y Dios ve.

“Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo”. 1 Cor. 2:12 – 16

Entonces, hoy te animo a que identifiques cuál de estos enemigos están impidiendo que tomes decisiones espirituales para una vida de éxito.

Hoy declaro, que todo argumento, todo desorden emocional, todo espíritu de frustración y desánimo, y toda cosa que te está deteniendo en el propósito de Dios, es removido ahora mismo de tu vida. El poder sobrenatural de Dios viene sobre ti, arrancando raíces, destruyendo fortalezas, liberándote de la confusión. ¡Levántate, es hora de tomar gobierno, posición y autoridad! Hoy declaramos: ¡Ya basta de malas decisiones! ¡Somos libres del espíritu de error! Y recibimos en el Nombre de Jesús, espíritu de ciencia, inteligencia y sabiduría. Padre Celestial, nos reconciliamos con nuestro ADN original, que por culpa del pecado y la maldad fuimos perdiendo. Hoy recuperamos nuestra identidad espiritual, y desde hoy en adelante, la capacidad de tomar decisiones espirituales, en medio de un mundo natural. ¡Amen!

Gonzalo Domínguez Pacaluk, nacido en Montevideo, República Oriental del Uruguay, es Doctor en Psicología Familiar, reconocido conferencista, profeta y evangelista internacional. Ha desarrollado su ministerio en quince naciones de Norte, Centro y Sur América y África Central. Durante la última década, ha impactado miles de vidas a través de sus enseñanzas, la predicación del evangelio y el poder manifestado en cada uno de sus servicios.Cursó sus estudios teológicos en el Seminario Teológico de la Iglesia de Dios, y posteriormente comenzó la Iglesia de Dios Casa del Alfarero Internacional, de la cual fue pastor principal hasta el año 2007. Actualmente, es director ejecutivo de Gonzalo Domínguez Ministries Global Evangelism. Incorporado en la ciudad de Miami, Florida, es un organismo comprometido en predicar el amor y la salvación de Cristo y las manifestaciones del poder sobrenatural de Dios hasta lo último de la tierra. Es hijo espiritual de los Apóstoles Guillermo y Ana Maldonado de quienes recibe cobertura y ministro ordenado de la Red Apostólica Vino Nuevo.

Como Alcanzar Una fe Regenerada

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EL ADN DE LA FE, REGENERADO o DEGENERADO.

  1. 1.     Transformados por medio del uso de la fe.

Romanos 12:2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”.

La palabra en latín para “transformaos” es “metamorphoô”, un vocablo del cual nace la palabra “metamorfosis”. Metamorfosis implica un proceso natural de cambios, mudanzas y transformaciones.

Según la Real Academia Española (1), metamorfosis es: “mudanza que hace alguien de un estado a otro, como de la avaricia a la liberalidad, o de la pobreza a la riqueza”. En zoología (2) “Cambio que experimentan muchos animales durante su desarrollo, y que se manifiesta no solo en la variación de la forma, sino también en las funciones y en el género de vida”. En griego, la palabra “Renovación” se traduce, como “Cambio de Mentalidad” y la palabra empleada es “Metanoia”,  cuyo sorprendente significado  en el campo de la psicología implica un “proceso de reforma de la psiquis (mente) y una forma de auto-sanidad”. Implica también “ser renacido a una nueva forma más adaptativa” (3)

Increíblemente, la psicología, humana y limitada, aplica principios y conceptos, divinos e ilimitados, que fueron dados por Dios hace más de dos milenios, para decir, que las personas que atraviesan procesos de “Metanoia”, están más predispuestas a sanarse y a ser renovadas mentalmente. Aún así, muchos cristianos, con la Palabra de Dios en mano, no han comprendido que la renovación de la mente es una obligación para todo hijo, y no una opción. Que el proceso de ser renovados, transformados y regenerados, ocurrió en la cruz y se hizo activo en el momento de ser salvos, pero que sigue siendo un verbo en presente continuo, por eso menciona: “a este siglo” lo cual puede amplificarse como “a este tiempo que transcurre” “a esta edad” “a esta generación” “a este año” o “a este momento”.

Cuando la fe no se alimenta de hechos alcanzados por medio de esa misma fe, la fe comienza a estancarse y a declinar. Así como la hoja de un cuchillo que no se usa, se desafila y se torna parcialmente incompetente y finalmente, impotente, muerta. Es por eso que aquello que no avanza, en el Reino de Dios, se estanca, y aquel árbol que no da fruto, es cortado. ¿Cuáles son los frutos concretos de tu fe?

“El alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso, tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” Hebreos 5:14

  1. 2.     La Genética de la fe se desarrolla a partir de los hechos sobrenaturales.

San Juan 3:3 “Os es necesario nacer de nuevo”.

La palabra griega utilizada en este versículo es “gennao”. De este término, se deriva la palabra “genes” y “género”. Lo que Jesús está diciendo aquí, es: os es necesario tener “genes nuevos”. Es decir, aquellos genes de incredulidad y razonamiento lógico, deben ser cambiados por genes guiados por la Palabra y la voz de Dios. La palabra “degenerar” significa lo siguiente (5):

– Dicho de una cosa o persona: Decaer, desdecir, declinar, no corresponder a su primera calidad o a su primitivo valor o estado.

– Dicho de una célula o de un tejido: Deteriorarse estructural o funcionalmente.

– Dicho de una figura geométrica: Tomar apariencia de otra por efecto de la perspectiva.

¿Sabías que existe un tipo de fe y de corazones degenerados? Y no en el sentido sexual, que es la connotación más popular de la palabra, sino en el sentido espiritual. Hay corazones “degenerados” a causa de la incredulidad, de la duda y del temor. Otros han sido degenerados por la religión, el legalismo, la manipulación y la falta de resultados de esa fe.

“¡Gálatas insensatos!, ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente crucificado?,  Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el escuchar con fe?” Pablo a los Gálatas. (3:1 y 2)

En una forma amplificada, podríamos leerlo de esta manera: ¿Quién os fascinó (hechizó, manipuló, engañó) para no obedecer a la verdad? En otras palabras, ¿Cómo vino a ser vuestra fe “degenerada”? ¿Cómo es que tan fácilmente dejaron ustedes de creer aquello que oyeron por fe? ¿Cómo se fueron deteriorando estructural y funcionalmente?

Mateo 17:21 “Pero este género no sale sino con oración y ayuno”.

¿A qué género se refería? ¿Al demonio que poseía al muchacho lunático? ¿O a la generación incrédula y perversa, que no pudo echar fuera el demonio?

Jesús se está refiriendo solamente a un demonio; es el demonio de incredulidad. Es el demonio que degenera nuestra fe, le da crédito a la razón, y tira por tierra todas las promesas del cielo. Jesús se refiere a ese género, el cuál sale sólo con ayuno y oración y no a otro género. De lo contrario sabríamos a cuál demonio es al que se referiría, sin embargo encontramos la respuesta en el mismo capítulo, porque fue aquella misma fe degenerada, la que hizo que los discípulos no pudieran vencer al diablo. No en vano, Jesús denomina a aquella “generación” incrédula y perversa.

¿Entonces se puede ser incrédulo y bueno? De ninguna manera. La incredulidad acarrea perversidad, maldad, insensatez. Deshonra a Dios y su palabra, y por lo tanto, genera una “perversión” del conocimiento de Dios. Aquello que no honra a Dios, lo deshonra. La incredulidad es degenerativa. Nuestro viejo hombre, fue y sigue siendo perverso en su naturaleza adánica, por lo que mientras esté alimentado por la carnalidad y el pecado, necesitará seguir siendo incrédulo.

  1. 3.     Intoxicación y degeneración de la fe. El espíritu de religión mata lo sobrenatural.

Hace poco, se descubrió  que los antitranspirantes, son una de las mayores fuentes de cáncer de mamas, en especial en las mujeres, que normalmente mantienen sus axilas afeitadas. No sucede lo mismo con los hombres, pues los hombres generalmente no se afeitan las axilas y el antitranspirante no tiene un contacto directo con la piel. Como la acción del antitranspirante, es bloquear la emanación del sudor, y esa área es una de las principales salidas, aquel sudor que contiene toxinas que el cuerpo está queriendo liberar, permanece dentro del cuerpo, y esas toxinas, en lugar de ser eliminadas, son absorbidas por el sistema linfático (ganglios) junto con el aluminio que utilizan la mayoría de los antitranspirantes. Con el correr de los años, de tanto absorber toxinas y aluminio que deberían haber sido eliminadas, las células linfáticas se degeneran causando tumores y cáncer (6).

Así mismo, en el plano espiritual, cuando en lugar de limpiar nuestra mente, liberarnos del espíritu de religión, mentira, engaño y de incredulidad, nuestro corazón absorbe todos esos desechos tóxicos, en lugar de evacuarlos a través de la Palabra de Dios y de los hechos  de la fe, ésta se degenera, y potencialmente, estas toxinas destruyen todo el cuerpo.

En el mundo espiritual, existen conductas y palabras “tóxicas”, que matan la fe.

Por ejemplo, cuando se levanta un hombre o una mujer de Dios con una verdadera Palabra de Dios, con un auténtico “así dice el Señor”, la mente con la vieja genética, intoxicada de incredulidad, primero cuestionará cómo Dios habla por un hombre o una mujer. Muchos dicen en su orgullo o autosuficiencia “a mí Dios me habla directamente, no necesito de ningún intermediario”. Luego cuestionará el contenido de la palabra, cuestionará al hombre en sí, así como los tiempos y la forma. Finalmente, rechazará el “ahora de Dios” y desechará lo que Dios está hablando. Por eso la Palabra de Dios es contundente:

“No menospreciéis las profecías” 1ra. Tes. 5:20

“ No hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” Amós 3:7

“Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” 2da. Crónicas 20:20

Hay personas a quienes Dios les quiere hablar y bendecir, pero su grado de fe está tan degenerado y están tan intoxicados de incredulidad, que simplemente Dios no puede operar en sus vidas. Hoy en día, existe una fuerte oposición a la fe, no de parte del mundo, sino de parte de los mismos que se dicen llamar “cristianos”.

¿Cómo un seguidor de Jesucristo puede afirmar que los milagros sucedieron en los Evangelios, en el libro de los Hechos y en todo el Nuevo Testamento no son para hoy? ¿Si esto fuera así, porqué Jesús fluía en milagros creativos y dijo “mayores cosas ustedes harán? ¿Cómo es posible que un seguidor de Jesucristo niegue que los dones que repartió el Espíritu Santo a su iglesia hayan muerto en cuando se cerró el canon y se terminó de escribir el Apocalipsis? Si Dios no está detrás de estas doctrinas, ¿Quién está?

“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.  Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pedís en mi nombre yo lo haré”. Juan 14:12 – 14

No debemos ignorar la realidad de que existen miles de personas a lo largo y ancho del mundo, que se atrincheran detrás de un nick y un password de algún sitio de internet, y desde la cuneta de su cobardía, disparan dardos, difamando, maldiciendo, descontextualizando frases con toda malicia y persiguiendo, a hombres y mujeres que le han creído a Dios, imperfectos por cierto, pero escogidos por Dios para hacer su obra.

A esas personas que, o producen, o consumen esa clase de contenidos tóxicos y virulentos que sólo degeneran la fe y refuerzan la razón, ¿No les sería más fácil creer, antes que blasfemar sin tener toda la información y sin tener temor de Dios, o al menos temor a equivocarse? ¿Acaso podemos juzgar un ministerio tan fácilmente, sin conocer sus orígenes, su historia y el precio que pagaron por esa unción? ¿Acaso Dios nos estableció como jueces de nuestros propios hermanos? Al punto que quiero llegar, es que la degeneración de la fe, no está fuera de la Iglesia, sino dentro de ella. El cáncer no ataca a los muertos, porque ya están muertos. Las células cancerígenas, que son células degeneradas, atacan al cuerpo vivo con la clara intención de matarlo. Entonces, estos individuos ¿con qué frutos juzgan? Muchos de los que disparan dardos difamatorios, son aquellos que nada tienen, que nada han hecho, y en medio de su agónica frustración, sólo les queda envidiar y blasfemar a aquellos a quienes Dios está usando.

Recordemos que a Jesús, no lo condenó el sistema político, sino el sistema religioso. Aquellos que para le época, tenían la “sana doctrina”. Aquellos que cumplían todas las reglas, y vigilaban celosamente que todos así lo hicieran. Sin embargo, al igual que hoy, olvidaron que Dios es soberano, libre, y que no reveló su Reino a los “doctores” de la ley, sino a los pescadores, ciegos, niños, borrachos, adúlteros, estafadores y mujeres de mala vida. Todos los que la religión y el sistema desecharon, fueron los que a los ojos de Jesús tuvieron alta estima.

Mateo 11:18: “… Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Demonio tiene.”  Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Éste es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores.” Pero la sabiduría es justificada por sus hijos.

Por lo tanto, puedo juzgar y fundamentar algo, sobre la base de mis frutos, y no sobre la base de mis opiniones. ¿De qué sirve juzgar a otros padres, cuando yo mismo como padre soy imperfecto? ¿Con qué derecho pueden algunos señalar a los que fluyen en milagros, cuando ellos mismos están enfermos y atados a todo tipo de drogas y píldoras? ¿Y qué de aquellas personas que juzgan a los hijos de los demás, y no ven en sus propios hijos sus grandes errores? ¿Juzgaban a Juan sobre qué fundamento? ¿Juzgaban a Jesús sobre qué fundamento? Lo que sucede con la mente “degenerada”, es que cuestiona, ataca, persigue y deshecha lo que no entiende. La mente “degenerada” es aquella piedra dura donde cayó la semilla y no dio fruto. En cambio, la mente “regenerada”, es la tierra fértil donde la semilla crece y da fruto. La mente degenerada cree en Dios, pero pone en duda sus obras. La mente regenerada, le cree a Dios, y cree en el Hoy, en la verdad presente, revelada. Cuando se suelta la Palabra, la mente regenerada “toca” el borde del manto. Jala la promesa del cielo. Se apodera de lo que Dios ha dicho para ponerlo por obra, sin importar “el cómo, cuándo y dónde será”.

“¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, lo provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad”. Hebreos 3:7 – 16

La mayoría de los cristianos, no dudan en que Dios creó los cielos y la tierra, que Noé construyó un arca durante ciento veinte años esperando que cayera agua del cielo, (algo que nunca antes había sucedido), que de un hombre y una mujer de casi cien años nació el hijo de la promesa, simiente de una nueva nación, que Dios abrió el mar para que el pueblo de Israel cruzara en seco. Nadie cuestiona que los muros de Jericó se derribaron con vueltas, alabanzas y actos proféticos, que David derribó a Goliat con una piedra y cortó su cabeza, que Jonás fue el primer hombre en realizar un viaje submarino y sobrevivió tres días en el vientre de un pez y que en el día de pentecostés, estaban todos unánimes, y de repente vino un viento recio, y se le aparecieron lenguas como de fuego. Nos gozamos con los milagros de Jesús, y nos reconforta cantar que con la sombra de Pedro… se sanaban los enfermos. Es fácil creer en lo que Dios hizo. Sin embargo, todo lo que Dios hizo, lo hizo usando la fe de aquellos hombres y mujeres que se atrevieron a creerle. Dios usa a las personas, no a los objetos. Dios siempre ungió personas, nunca ungió organizaciones ni proyectos. Es decir, creer en Dios no es el problema. Pero cuando llevamos la verdad presente a nuestra realidad actual, muchos anteponen su teología, sus razones, el “cómo” Dios debería operar, y dentro de qué límites. Es decir, “Señor, antes te pudiste mover como quisiste, pero hoy, deberías respetar nuestros límites”. Aquello que marcan nuestras tradiciones, nuestras costumbres, o nuestra forma de hacer las cosas. No importa si tiene o no fundamento bíblico. Estas mismas personas, serían las que se hubieran burlado de Noé y lo hubieran declarado mentalmente incompetente. Le hubieran confiscado el arca, y lo hubieran expulsado de su respectiva organización. Las que hubieran mandado a Abraham y a Sara al hogar de ancianos. Serían los que se hubieran sentado a criticar a Josué para decirle que derribar muros con gritos y trompetas es “antibíblico” y completamente ofensivo a la liturgia. A David, un humilde y joven pastor, jamás le hubieran permitido enfrentar a Goliat. ¡Es que David no hizo los 4 años de instituto bíblico y no tenía credenciales! Algunos, al ver a Jonás con tan mal aspecto después de aquel particular viaje, no lo hubieran dejado subir a la plataforma a predicar a los Asirios. Son los que publicarían en Youtube los videos de los “supuestos” milagros de Jesús y se burlarían diciendo que todo es un invento. Los mismos que si hubieran tenido la oportunidad, le hubieran dado clavos más gruesos a los romanos, y habrían contribuido llevándole al Señor un poco más de vinagre. ¿Se imaginan a los religiosos viendo a Elías desafiar a los profetas de Baal y a la propia Jezabel? El tiempo ha cambiado, pero los mismos demonios de religión, hechicería y anticristo que tomaron a los maestros de la ley, a la Iglesia del Siglo II y III, han tomado a la Iglesia del Siglo XXI y siguen operando a través de la incredulidad, y por consiguiente la perversión.

A lo largo de la historia, podemos ver que para toda obra y milagro sobrenatural, se han levantado personas que objetan, dudan, pervierten, difaman a las personas a quienes Dios ha escogido. Siempre han existido, y Dios los ha permitido y los permite, para glorificar su nombre y avergonzar a los sabios de este mundo.

1ra. Corintios 1:28 – 31: “Considerad, pues, hermanos, vuestra vocación y ved que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.  Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención, para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor”

Santiago 3:15 “No es ésta la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica.”

He estado dentro de templos, donde la atmósfera demoníaca es cien veces más fuerte dentro que fuera. Los peores ataques de opresión que he tenido, me los he llevado de las propias iglesias. Los corazones están más abiertos fuera, que dentro de algunos templos religiosos llenos de reglas y doctrinas humanas.

A pesar de la opresión, la enfermedad y los espíritus, si analizamos lo que en muchos de estos lugares se enseña, es correcto. Creen en la Biblia como la Palabra de Dios revelada, infalible, creen en un solo Dios manifestado en tres personas, creen en Jesucristo como único hijo de Dios, y no vemos en sus templos imágenes ni santos; pero la atmósfera está oprimida y cargada de muerte, dolor y enfermedad. Entonces, ¿qué está fallando?

La mente puede estar en la doctrina correcta, y en la teología correcta, como lo estaban los fariseos, pero con un cero nivel de manifestaciones de poder sobrenatural. Esa es una fe “degenerada”, que ha perdido la identidad de su ADN, que ya no tiene género. La fe original es poderosa. La fe regenerada es sobrenatural. Produce frutos. En cambio, esa fe y esa mente degenerada, no se identifican con Cristo ni con su poder sobrenatural. No hay manifestaciones de milagros. No hay profecías. No hay adoración. Todo está limitado a lo que fuimos, o a lo que seremos, porque la realidad dice que allí, en verdad, no pasa nada. La Gloria de Dios, ya no está en la casa, y lo único que se percibe en la atmósfera es la palabra “icabod”, que significa “traspasada es la Gloria”. Un día Cristo pasó por aquí, pero Él ya parece no estar. La presencia de Dios no se mueve más y aún evocan la tradición para decir, “así siempre se ha hecho”. Nos limitamos a decir, que Dios lo hará, o que Dios lo hizo, pero no que Dios lo puede hacer en el ahora, porque nuestra fe no ha sido regenerada.

“Olvidó pues Israel a su hacedor, y edificó templos. Judá multiplicó sus ciudades fortificadas, mas yo mandaré a sus ciudades fuego que consumirá sus palacios”. Oseas 8:14

En los años que llevo en el ministerio, he estado en cientos de iglesias, en muchas naciones y lugares. De hecho, nací y crecí dentro de la Iglesia, y mi familia ha servido a Dios por cuatro generaciones. He conocido a miles de cristianos y a muchos pastores. Mis pies han pisado iglesias grandes, pequeñas, pobres, ricas, legalistas, otras ultra liberales, independientes, denominacionales, apostólicas, pentecostales, no pentecostales, con visión, ect. He oído en la alabanza a grandes voces y orquestas con decenas de integrantes y también he estado en sitios donde no hay siquiera luz eléctrica. Puedo dar una opinión sustentable sobre la base de lo que he caminado. Creo convincentemente que cerca de la mitad de las Iglesias evangélicas del mundo, ya han muerto en vida. Ya no existe diferencia entre un club social o un centro comunitario. Simplemente, Dios ya no está allí. Aunque cantan, oran, leen la Biblia, gritan “Aleluya” y pegan saltos, pero ¿el Señor? Al Señor lo han atado de manos y pies. Lo han secuestrado en la tradición y en el programa, y cuando no, en la doctrina de la pobreza, la miseria y el legalismo. El Nombre del Señor figura sólo en el cartel. Se habla de Dios, pero como se habla de un familiar que ha muerto, o en otros casos, se lo presenta como un medio para alcanzar un fin, pero no un fin en sí mismo. En el otro extremo, otros han limitado al Señor dentro de la palabra “bendición”, y si el mensaje no es optimista, humanista, emocional y motivador hasta las lágrimas, no es de Dios. Se asemejan al estanque de Bethesda, donde había un mover, una sola vez al año, pero siempre lleno de una multitud de ciegos, cojos y enfermos. La gente puede salir “contenta” del servicio, pero recordemos que también salimos “contentos” y emocionados de una boda o un cine.

Dios no quiere que nos limitemos en alegrar al pueblo. Dios quiere transformar la mente y el corazón de su pueblo. Es doloroso, pero es una realidad. Analicemos lo que El Señor dice a la Iglesia, a su Iglesia:

“Tú dices, soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad. Pero no sabes que eres desventurado, miserable, pobre, ciego y estás desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que compres de mi oro refinado en el fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudes. Y unge tus ojos con colirio para que veas”. Apocalipsis 3:17 y 18

Otro porcentaje menor de iglesias y ministros están en ese mismo camino de muerte, debido a que se aferran a lo que Dios ya dijo, pero no a lo que Dios dice en el ahora. Están tan seguros que Dios no cambia su forma de actuar  y que sus sistemas y organizaciones son tan infalibles, que olvidaron, que el mover de Dios sí cambia y los tiempos también cambian. La mayoría empezaron con avivamiento, pero en el camino se estancaron y se convirtieron en odres viejos. Hicieron de sus andamios su “dios”. Hablan de cambio, pero solo quedan en la idea del cambio. No deja de ser solo una intención. No podemos seguir predicando como hace treinta años, porque la verdad presente para esta generación, se revela de otra forma. Dios se mueve tan rápido, que mientras ellos debaten si tal o cuál mover es o no de Dios, pasan los años, las reuniones, los simposios. No nos confundamos, las estructuras son necesarias, pero no están por encima de Dios. Cuando lo están, se transforman en ídolos. Es necesario un orden, pero cuando ese orden se convierte en ley absoluta, en tradición y en dogma, se apaga el fuego espontáneo de la presencia de Dios.

En otros casos, es más fácil creerle a la psicología y al humanismo, y llenarse de títulos, que pagar el precio por tener la Presencia de Dios en la Iglesia. Cuando cayeron en la cuenta de que Dios tenía algo que ver en el asunto, Dios ya se está moviendo de otra manera, y todo vuelve a comenzar.

Un día alguien comentaba sobre el mover de Dios en Nigeria, y la otra persona, le respondió que aquello tenía cosas “teológicamente” incorrectas. Sin embargo, este hombre sabio le contestó “Yo le cambiaría toda mi teología, por lo que ellos tienen”. Muchos han dejado a Dios tan limitado a comités, comisiones y asambleas, que ya van camino a su ocaso, y sus propiedades van camino a pertenecer a los bancos. No podemos ignorar que solo en los Estados Unidos, cierran sus puertas por día, cientos de iglesias. ¿Y pensamos que en Latinoamérica eso no va a suceder? Pues es cuestión de tiempo.

“Es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?”. 1ra. Pedro 4:17.

Recuerdo el caso de una gran denominación de mi país, que cuando su fundador, apóstol y mentor se retiró, se encontraron en la disyuntiva de tomar una decisión, acerca de encarar reformas, apertura y cambios, o permanecer en el legalismo, la tradición y el encierro. Eran los años noventa, cuando Dios envió reforma a muchas iglesias y denominaciones en muchas aéreas. Tristemente, aquellos hermanos, optaron por lo segundo. Prefirieron quedarse como estaban, y radicalizar aún más su postura y pararse en la tradición, antes que en la transformación. Finalmente, pasado el tiempo, cuando aquellos pastores ya no estuvieron más, y mientras muchos ministros e iglesias de otras líneas crecieron por todo el país, toda esta organización sufrió desmembramientos, atraso, divisiones, y su membresía quedó diezmada a causa de preferir el viejo odre y las viejas costumbres.

4.        Cómo podemos regenerar nuestra fe.

Juan 3:8 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene, ni a dónde va. Así es todo aquel que nace del Espíritu”.

Todo aquel que tiene nuevos “genes”, que ha cambiado su genética pecaminosa, por una genética celestial e incorruptible, no sabe de dónde viene, ni sabe a dónde va. Cuando el proceso de la “nueva genética” se ha completado, ya mi vida literalmente, no me pertenece. Ni mis bienes, ni mi familia, ni mi tiempo. Es decir, no sé como llegué a donde llegué, ni cómo llegaré a donde debo llegar, pero llegué hasta aquí, y llegaré hasta donde sea, porque ya no estoy viviendo la fe degenerada, sino en la fe regenerada.

Dios no quiere que nos conformemos con la forma en la que estamos. En la carrera de la fe, el estancamiento y el conformismo son decisiones que se pagan muy caras con el correr de los años.              Hoy, existen líderes que aún no han entendido que nuestro cuerpo tiene fecha de vencimiento, que somos mortales, y que pertenecemos a generaciones. En esa omisión, ignoran a sus jóvenes, desechan a sus hombres, y se olvidan, que el manto que Dios nos ha dado, es temporal y debemos pasárselo a los que vienen, no solo limitándonos a aconsejar, abrazar y ser amados. Eso es bueno y positivo, pero también el pueblo necesita impartición, entrenamiento, dirección y enseñanza acerca del “know how”, es decir, cómo hacerlo. Si soy profeta, debo enseñar a profetizar. Si fluyo en milagros, debo enseñar a fluir en milagros. Muchos buscan la fe fácil, cómoda y a medida. Esa será la demanda que Dios pondrá el día de mañana, sobre la multiplicación de los dones y aquello que Dios un día me prestó.

Si tu fe, está atada al tiempo pasado, o futuro y tienes un vacío en el “ahora” de Dios, en esa “verdad presente”, si tu oración es “Señor, llévame al centro de tu voluntad”, yo quiero decirte, que por esa decisión, debes pagar el precio de tu propia vida. Sin embargo, la recompensa es infinitamente mayor. Mientras lees estas palabras, puedes decidir entre permanecer en la platea, en medio del público y los espectadores, o pasarte del lado de la acción, donde tu nombre se inscribe en el cielo, y tu fe será honrada no sólo en este tiempo, sino en tus generaciones y en la eternidad.

“… por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos.”

Hebreos 11:38

“Estos hombres, de los cuales el mundo no era digno, anduvieron errantes por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra” Hebreos 11:6

Yo he ofrendado lo que para mí era infinitamente valioso. Aunque no con tristeza, sí con dolor. Pero ese dolor, es necesario. Ese sufrimiento de hacer morir mi hombre exterior, para que la vida de Jesús se manifieste en mi vida, bien vale la pena. Cuando regresé al ministerio a tiempo completo, luego de pasar por la peor tormenta de mi vida, y mi pequeño y único hijo me abrazaba llorando en el embarque del aeropuerto, rogándome por favor que no me fuera, sabiendo yo que algunas veces sólo tenía un pasaje de ida y que no regresaba al otro día, pensé en muchos momentos que no lo podría tolerar. En una oportunidad, me abrazó ocho veces, y me pedía que no me fuera. Yo sé que muchos no lo entenderán, y otros me comprenderán perfectamente. En la mayoría de los casos, nuestras familias van primero, pero hay veces, que como a Abraham, Dios nos pide sacrificios, esfuerzos o que caminemos la milla extra. Ese ha sido mi caso.

Fueron muchas las veces que llegué a las naciones con dolor y lágrimas. Sin embargo, en medio de aquel sufrimiento, me paraba a ministrar y veía la Gloria de Dios moverse por doquier, milagros creativos, consuelo y transformación de vidas por todos lados. Dentro de mi corazón meditaba acerca de esa ofrenda. ¿Dolorosa? Sí. ¿Pero ha Dios recibido lo que le he dado? Sí, y no sólo eso, sé que mis generaciones son benditas. En medio de mi mayor dolor, he visto al Señor secar mi llanto, sanar mis heridas y consolar mi corazón. Pero aun más, en medio de ese incomprensible proceso, he podido ver las mayores manifestaciones sobrenaturales de su poder, y de su gracia.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gálatas 2:20.

Cuando somos crucificados con Cristo, nuestra fe pasa a ser regenerada. Por eso el Apóstol Pablo dice “lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios”. Todo aquello para lo cual he muerto, se convierte en el vehículo que Dios utiliza para que Él viva. Se los describo de la siguiente manera, es como recibir una descarga eléctrica, pero tocando tierra. Dios nos transforma en canales, simples canales. Como aquel caballo, indomable, problemático, caprichoso, que necesita ser templado, golpeado, recibir tratos duros, para ser útil, ágil, apacible y obediente. ¿Seguiré viviendo en la carne? Sí, inevitablemente mientras vivamos, seremos seres de carne y hueso. ¿Seguiré viviendo por la carne y de la carne? No, ya no viviré en mis propios deseos, pecados, ni en mi propia agenda, sino que viviré en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó.

¿Cómo puedo yo desconocer de donde me sacó el Señor? ¿Cómo puedo olvidarme tan fácilmente lo destruido, arruinado, olvidado, y roto que me encontraba lejos de su gracia? ¿Acaso yo he sido tan talentoso para merecer su favor y su poder? De ninguna manera, es su gracia, su pura gracia. Pero muchos se olvidan muy rápido, de qué seríamos si no fuera por su mirada de amor. En la carrera de la vida, muchos no buscan ser como Jesús. Todos quieren su poder, su autoridad, pero pocos quieren su padecimiento, su sufrimiento y la entrega total de la voluntad humana rendida a los pies de Jesucristo.

Hay muchos libros, de cientos de autores y editoriales. Pero yo amo leer, las palabras de aquellos hombres o mujeres de Dios que han dado su vida, su tiempo y han ofrendado aquello que más amaban para ir detrás de algo mayor y supremo. Creo que los libros de aquellos que predicaron o predican con sus hechos, más que con sus palabras, tienen un peso de gloria excepcional y traspasan las fronteras de lo natural fácilmente, en especial, aquellos “mártires” que murieron o fueron torturados por la causa de Cristo.

Me conmueven las palabras de una ungida Katrhryn Kuhlman, imperfecta, criticada, pero entregada a Jesús en un ciento por ciento, que dejando todo por amor al maestro, decía: “Si fuera fácil, todos lo harían”. Me inspira oír el mensaje del perdón, contado en las palabras de una mujer como Corrie Ten Bom, que perdonó al oficial nazi que tatuó su brazo en un campo de concentración alemán y mató a su familia. Me transforma leer a Watchman Nee hablando sobre el quebrantamiento del espíritu y la liberación del hombre interior, siendo que él murió mártir en las cárceles de la China comunista de Mao. Me impacta el testimonio de Richard Wurmbrand, autor del libro “Torturado por Cristo”, quien sufrió los peores tormentos por mano de los comunistas en las cárceles rumanas. Siendo liberado en 1957 (4) regresó a predicarle a la iglesia subterránea y perseguida, hasta que lo volvieron a encarcelar por ocho años más, para volver a torturarlo y tratar de doblegar su fe. Me encantaría leer lo que el día de mañana escriban las generaciones del Pastor Youcef Nadarkhani, para muchos desconocido, quien actualmente está preso en Irán, a diario es torturado y pesa sobre él una condena a muerte por predicar a Cristo. Deja una esposa e hijos, pero sus sacrificios, serán infinitamente recompensados. Todos estos gigantes de la fe, que si hoy se reescribiera Hebreos 11, sin duda allí estarían, y otros tantos anónimos a los ojos de los hombres, pero héroes a los ojos de Dios, han demostrado con su vida, lo que escribieron y dijeron con palabras.

Es que hoy en día existen tantos opinólogos, que es fácil encontrar un “manual” de milagros, escrito por gente que en su vida entera, ha sanado un dolor de cabeza. Otros escriben sobre pasos, y principios de liberación, cuando ellos mismos aun no han sido liberados, y tantos otros que han hecho de la predicación del evangelio, un buen y redituable negocio.

La autoridad se gana por fe regenerada y con hechos. En el Reino, menos la salvación, todo se conquista. Así lo defendía Pablo en su apostolado. En lo que a mí respecta, como hombre de Dios, he caminado lo suficiente para decir que puedo escribir de fe, porque lo entregado todo y mi salario proviene directamente de lo que Él me da de su mano. Puedo escribir sobre Dios, porque conozco a Dios en la intimidad y lo he visto obrar cientos de veces. Puedo escribir sobre milagros, porque frente a mis ojos, he visto cientos de sanidades, muchas de las cuales eran para la ciencia, casos perdidos. Puedo hablar sobre provisión, porque he visto su mano proveerme en medio de la dificultad, dentro y fuera de mi país. Porque en más de una ocasión llegué a una nación con cinco dólares. Porque cuando me llamó el Señor al ministerio a tiempo completo, llegué a los Estados Unidos con la ropa puesta y diez dólares. Puedo hablar de protección, porque estando en una nación gobernada por una temible dictadura, en el otro extremo del mundo, pasé por cinco controles militares, sin pasaporte, y nada sucedió, cuando eso se considera un delito, y es motivo de prisión.

En una ocasión, mientras preparaba una gira a un país de África, me informaron que el gobierno de aquella nación había cancelado nuestras reuniones en el estadio que habíamos rentado para la cruzada, y que quedaba prohibida terminantemente toda manifestación y reunión al aire libre. Decidimos hacerlo en un templo, pero se había juntado tanta gente, para ver los milagros y las maravillas y buscar la presencia de Dios, que no había en toda la ciudad ni un solo templo que nos pudiera albergar. La amenaza era real. Si hacíamos la cruzada al aire libre, podíamos tener una intervención de los militares, y quedar detenidos. Pero a pesar de eso, la gente tenía hambre y sed. No podíamos quedar dentro de un templo, porque Dios nos estaba enviando esa multitud a quien debíamos darle de comer. Lo que sucedió en aquellas tres noches, fue indescriptible. Personas sanadas de todo tipo de enfermedades, decenas de brujos y chamanes siendo liberados, y la Nube de Gloria fue fotografiada literalmente durante la impartición. No solo no tuvimos ningún tipo de intervención por realizar la cruzada al aire libre, sino que cientos de personas fueron transformadas por el amor y el poder de Dios.

La fe regenerada, siempre se traduce en hechos. La fe degenerada, se limita a los métodos, pero no tiene la capacidad de multiplicarse en milagros, y en sucesos sobrenaturales.