“Mi vida está de continuo en peligro, Mas no me he olvidado de tu ley.” Sl. 119:109 

Riesgos.

Los expertos en aeronáutica, suelen calificar como “fases críticas de un vuelo” al despegue y aterrizaje de una aeronave. Es que durante el despegue y el aterrizaje, se produce una transición y un cambio de leyes, de la ley de la gravedad, a la ley de la aerodinámica, y viceversa. Tomar un riesgo, en sentido espiritual, también es un cambio de ley. Cuando nos arriesgamos a algo, estamos haciendo una transición de lo conocido, a lo desconocido. De lo que muchas veces consideramos “seguro” a algo que realmente, no sabemos cómo será. Los riesgos implican cambios y transformación.

Aquellos que alguna vez hemos tomado riesgos sabemos lo que se siente, pero detrás de todo riesgo, existe un principio: Si no tomas riesgos, como los mayordomos fieles, nunca serás buen siervo y fiel. Cuando Eliseo quemó sus yuntas de bueyes; tomó riesgos, ya no había marcha atrás. Cuando Moisés se paró frente al Faraón, también tomó un riesgo, o eran liberados de manera sobrenatural o morirían en manos de los egipcios. Ya nada sería igual. Daniel oró en medio del edicto que había sido firmado, se arriesgó en medio de una terrible persecución sabiendo que le deparaba el foso de los leones, pero Dios estuvo con él. Elías solo, frente a todos los profetas de Baal, tomó un riesgo también, y Dios respondió a su sacrificio de manera asombrosa. Todos los riesgos esconden peligros. Sin embargo, lo que determina vivir, o morir, es solo una cosa: Una Palabra de Dios. Una cosa es arriesgarte sin una palabra, en una fe carnal, y otra cosa muy distinta es tener una palabra y creerle a Dios en una fe espiritual. Hay cosas en tu vida que no se van a mover ni a manifestar hasta que tomes riesgos siguiendo y caminando por una Palabra de Dios. No esperes quieto a que la palabra profética te han dado se cumpla por sí misma. Toda oración necesita un verbo, y el verbo es la acción. Sin movimiento, no hay activación. Las llaves del favor de Dios se mueven, cuando tú das pasos de fe y tomas riesgos. Tal vez sea tu reputación, o tal vez es una ofrenda que excede a tus posibilidades, puede que sea una puerta que se tiene que abrir, o que tengas que soltar una palabra profética o de sanidad sobre alguien. Mientras todos miraban, Pedro salió de la barca y caminó, y fue el único que lo hizo. Personalmente, hace ya mucho tiempo he tomado el riesgo, no como un evento, sino como un estilo de vida. Cada operación misionera en África, México y tantos otros lugares, cada libro que he escrito y cada palabra que he dado, han determinado riesgos de todo tipo, sin embargo, siempre la mano Apostólica de Dios ha sanado, financiado, respaldado y apoyado cada acción de fe. Ante un fracaso, prefiero la burla de mis detractores, que el silencio de la comodidad, encubierta de “seguridad”; Y hasta ahora, ha funcionado.

¿Qué desafíos se paran frente a ti en este tiempo, que determinen riesgos? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Este es un tiempo en donde más que nunca, necesitamos tomar riesgos para poder caminar en lo sobrenatural.

Por tanto, decreto sobre tu vida lo siguiente: 1. No temas en tomar decisiones, aun cuando tu vida, tu reputación y tu seguridad estén en peligro. 2. El espíritu de fe, te empujará a tomar riesgos que hasta hace poco eran impensables para tí para llevarte a otra dimensión mayor. Así que no temas, no desmayes, no dudes. El Señor te dice: “Contigo estaré en la batalla y te daré la victoria” ¿Amén?

Gonzalo Domínguez Pacaluk, nacido en Montevideo, República Oriental del Uruguay, es Doctor en Psicología Familiar, reconocido conferencista y evangelista internacional. Ha desarrollado su ministerio a lo largo de quince naciones de las Américas y África Central. Es director ejecutivo de GD Ministries Global Evangelism, un organismo comprometido con llevar la Palabra y las manifestaciones del poder sobrenatural de Dios hasta lo último de la tierra incorporado en Miami, Florida. Actualmente es hijo espiritual del Apóstol Guillermo Maldonado y ministro ordenado de la Red Apostólica Vino Nuevo.
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